Resulta, en muchas ocasiones, demasiado contenida y amable, contando la historia de alguien tan arraigado en el exceso. Pero Chastain convence con algo más conmovedor que unos gestos calculados.
Lo que podría haber sido una fábula cautivadora, aunque sencilla, acaba siendo extrañamente inánime. Lo más sorprendente de las últimas películas de Eastwood es su ineficaz narrativa.
Se sigue alejando de lo convencional. Es gratificante experimentar tantas emociones mientras la ves. Tanto a nivel sensorial como emocional, resulta ser una experiencia casi abrumadora.
La comedia de tiros de Ben Wheatley parece lanzar balas de fogueo, como una broma estruendosa al estilo Tarantino. Sin embargo, no logra captar realmente la atención del espectador.
La película se desarrolla con gran elegancia y su composición es sumamente precisa. Durkin logra recrear meticulosamente una era sin caer en excesos de nostalgia.
Un drama directo y sin florituras que provoca un innegable efecto conmovedor. Su epílogo nos recuerda que el valiente y significativo trabajo de Stevenson aún no ha concluido.
La autenticidad con la que se presentan los sucesos eleva a 'The Front Runner' por encima de su revolucionaria disposición. Todo se expone de forma verídica y elegante.
Ni la presencia fiable de Denzel Washington puede rescatar esta propuesta insípida y pretenciosa que no logra decidir si busca ser emocionante o reflexiva.
Lo que France refleja adecuadamente es el impacto que Johnson tuvo en la comunidad. La película está repleta de testimonios sobre su energía y su decisión de no rendirse.
La adaptación de la sátira de John Niven sufre de un protagonista mal escogido. La dificultad de la comedia negra radica en evitar el exceso, y 'Kill Your Friends' es un claro ejemplo de esto.