Quizás lo más interesante de 'Anyone But You' es cómo logra despertar la emoción del público. Es asombroso que una película de este estilo pueda sobrevivir en la actualidad.
La película presenta una atmósfera familiar y una narrativa acogedora. Al profundizar en ella, se desvela un universo completamente nuevo. Nyong’o contribuye a transformar este emotivo relato familiar en algo realmente memorable.
Hitchcock afirmaba que podía conmover al público como un piano, manipulando cada tecla para generar una reacción emocional precisa. En contraste, Haynes nos envuelve como un acordeón, estirando nuestras emociones de diversas formas para alcanzar las notas idóneas.
Aunque la nueva película no provoca grandes risas, sí ofrece momentos pequeños y agradables que hacen reír. Esto es un alivio en un mundo que a menudo se siente sombrío.
Una película sensata que utiliza inteligentemente sus limitaciones para narrar su historia de forma cinematográfica. Todo se desarrolla con delicadeza y atención.
Lo que los cineastas han logrado mantiene la esencia maravillosa de 'The Piano Lesson' de August Wilson, lo que la convierte en una experiencia valiosa y en momentos profundamente emotiva.
La esencia de la película radica en su habilidad para explorar los temores asociados a la mecanización y deshumanización, así como a la obsesión y la transformación que sufren los seres humanos.
Aunque la estructura inusual aporta cierta originalidad, al final se convierte en un simple espectáculo de luces, y resulta inquietante ver a tantas personas absortas mirando al cielo.
Una película que se basa únicamente en diálogos telefónicos podría parecer poco emocionante, pero sorprendentemente logra capturar la atención del espectador. Encuentra formas intrigantes de ir más allá de sus limitaciones.
Las diferentes energías de Law y Hoult transforman la película en algo más que un simple drama criminal, dando lugar a una lucha constante que plantea preguntas sobre la existencia. Es una obra que deja una huella imborrable.
Deja de lado el romanticismo exagerado, la atmósfera pesada y la mitificación desmesurada, eligiendo en su lugar una simplicidad ingenua y despreocupada. Resulta divertida, absurda y extremadamente violenta.
Sin personajes creíbles, es complicado que el espectador se sienta interesado; por lo tanto, la atención de 'Reagan' hacia temáticas tan superficiales se vuelve restrictiva.