La mejor ciencia ficción suele ofrecer reflexiones sobre la actualidad, y esta serie lo logra sin escatimar en elementos melodramáticos y giros sorprendentes.
Aunque Q muestra más destreza en sus habilidades de combate que en generar emociones, el primer episodio logra captar la atención, lo que invita a continuar disfrutando de la serie.
Ennenga, Wright y Pellegrino son los pilares emocionales de la serie, sobresaliendo en su habilidad para reflejar la mezcla de alivio y confusión que genera la situación.
Ciertamente la producción de Jerry Bruckheimer tiene un pulso acelerado. El enfoque de serie limitada hace que sea más sencillo comprometerse con la trama.
A pesar de la intención positiva de la serie y su tono ligero, esta se ve perjudicada tanto por la repetitividad de sus tramas como por la forma aleatoria en que se conectan entre sí.
'No Time to Die' parece esforzarse en exceso por ofrecer a Craig una despedida memorable, lo que resulta en una narración que se extiende innecesariamente y que al final, tarda demasiado en alcanzar su desenlace.
No logra alcanzar todo su potencial, pero eso no implica que no pueda ser un gran éxito. Las secuelas de títulos tan reconocidos suelen encontrar la forma de sobresalir.
El estreno tiene sus puntos positivos, aunque queda la duda de si la propuesta cuenta con el impulso necesario para que la serie no solo pueda mantenerse, sino también ofrecer algo significativo.
Incluso como un placer culpable, la serie requiere suspender las preocupaciones sobre la lógica, y abrazar una trama elaborada enteramente en sus propios términos, haciendo caso omiso de sus considerables faltas de coherencia.
Ray utilizaba a menudo un bate de béisbol como solución a sus problemas. Es interesante observar que el equipo de la serie se concede un golpe final, pero desafortunadamente no logran sobresalir en esta ocasión.
Todo sobre 'Wayward Pines' resulta tenso y espeluznante, con elementos que destacan la habilidad de Shyamalan como director. Es una serie que definitivamente merece ser vista.