Serkis dirige esta historia real con sensibilidad y empatía, transformando lo que debería ser poderoso y auténtico en algo que a menudo resulta manipulativo.
Hacer dos documentales es una estrategia inteligente, pero aún parece que hay aspectos de esta historia que no se han abordado. La carrera de Steve Martin ha sido tan rica y compleja que merece una exploración más profunda.
La primera temporada presenta una calidad algo irregular, pero logra ofrecer suficientes momentos de comedia efectivos que sugieren que este podría ser un verdadero punto de partida para el actor Davidson.
Una vez más, la artesanía de Scott se pone de manifiesto, pero está al servicio de un guion profundamente superficial, que aborda los principales acontecimientos de la vida de su protagonista con muy poca pasión o propósito.
Me hizo apreciar mucho más a Johanssen como cantante y compositor, pero gustará aún más a quienes sepan más que yo sobre la época de formación del punk de los 70 en Nueva York.
Es una muñeca rusa de documental biográfico, una pieza que trata tanto de la familia como del cine, porque ambas cosas son inseparables para su protagonista.
Me parece revelador por cómo saca a Cohen de las sombras de sus propias composiciones y detalla tanto el proceso como las conexiones con el mundo de la música.
Franklin encontró una voz tan poderosa fuera del escenario como dentro de él. Este tipo de narrativa es efectivo en la serie y abunda en ella. Hay material suficiente para que los espectadores disfruten de su música durante todo el mes.