La fotografía en 16 mm resulta atractiva y el joven reparto es encantador. Sin embargo, el ritmo es débil, lo que afecta considerablemente la experiencia, ya que una película con alrededor de una hora de contenido se prolonga al doble de su duración.
Un par de números musicales muy potentes consiguen que 'Wish' despegue tras un primer acto rocambolesco, pero el principal inconveniente es que la película resulta ser algo que la verdadera magia nunca puede ser: poco memorable.
Contiene parte de la imaginería visual más impresionante que haya producido nunca Disney, depositando a sus personajes en un mundo que parece clásico y nuevo al mismo tiempo.
Tiene tantos pequeños toques maravillosamente cómicos, incluyendo una gran referencia a 'Up', en la que trabajó McCarthy, que cuesta no disfrutarla paso a paso, escena por escena.
Aunque Crawford es sólido, es todo un poco demasiado distante para conectar; una película con un estilo afectado y elecciones que constantemente me recuerdan que estamos ante una obra cinematográfica. Sin embargo, siento curiosidad por lo próximo de Machoian.
Funciona bien cuando amplifica las habilidades de la directora y los actores, pero flaquea cuando se apoya en las travesuras alocadas, que para mi gusto son excesivas.
Una película profundamente desconcertante. El registro emocional de Collette equilibra el innegable talento de Aster para la composición y el diseño de sonido.
Si hubiese confiado un poco más en sus protagonistas, estaríamos hablando de una película sobresaliente. No obstante, lo que ofrece es más que notable y vale la pena verla solo por su excelente reparto.
Es una película frustrante, ya que se puede percibir el potencial que tendría bajo la dirección de alguien que supiera abordarla con más confianza y tomara decisiones más audaces.
La perspicacia visual de Morano queda patente y el diseño de sonido está muy logrado, pero el guion de Mike Makowsky no deja que los personajes respiren.
Excelente Cone evita lo convencional centrándose atentamente en los personajes, permitiendo que los momentos parezcan naturales y las revelaciones, aunque pocas, resulten orgánicas.