El juguete se convierte en una verdadera obra de arte. Es una película que te deja sonriente y conmovido. No hay nada que sobre ni falte en esta excepcional creación.
Herzog describe de manera efectiva el misterio y la belleza que emanan las pinturas. Se debe reconocer su audacia para lograr acceder a un lugar tan preciado.
Hay aspectos que funcionan admirablemente en esta película, como la capacidad hipnótica de sus imágenes y un clima que mantiene al espectador expectante. Sin embargo, la grandilocuencia delirante de Depp resulta algo agotadora. Es una película que se disfruta, pero el impacto final es limitado.
Todo fluye, tiene ritmo y alma en esta deliciosa película. Te admira el virtuosismo técnico con el que está realizada, su fuerza visual, su perfeccionismo (...) Lo que cuenta es poético, posee el aroma de los mejores relatos, te hace reír, te fascina, te envuelve.
Excelente y sombría. Da un poco de miedo la aventura de esa niña que cruza el espejo creyendo encontrar el paraíso en dragones sin ojos y convenientemente disfrazados de bondad.
Logro con esfuerzo llegar al final; podría haber prescindido de los 15 minutos de su tedioso metraje. La forma de narrar esta historia sombría resulta agotadora, llena de tics y trivialidades propias del cine independiente más pesado.
Veo y escucho esta película tan correcta y necesaria sin implicarme excesivamente en su tormento. Está bien narrada, pero la siento tibia; ese argumento tan terrible no me provoca ni frío ni calor.
Menos de lo que aparenta. El director intenta hacerte notar su ingenio en cada escena. McDormand brilla en su papel rudo y áspero. A pesar de ser una película pretenciosa y juguetona, logra mantener tu atención, aunque no me convence del todo.
'El club' es una película impactante y cruda, que transmite una crítica social profunda con su ironía y sarcasmo. La sensación de claustrofobia y la violencia interna son palpables, generando en el espectador una reflexión inquietante sobre lo que se presenta en pantalla.
Amenábar es competente, aunque no excepcional. La película está bien narrada, logrando un ambiente de tensión, pero en mi experiencia, no deja una huella duradera. Resulta entretenida y perturbadora, pero creo que pronto se desvanecerá de mi memoria.
Vinterberg describe admirablemente el acoso que sufre un hombre que ha sido acusado del más repugnante de los delitos, ayudado por el tormento y la autenticidad que transmite el actor Mads Mikkelsen, te contagia la pesadumbre ante la injusticia.
Solonz continúa presentándose como un cínico absoluto, excesivo, y experto en parodiar los traumas de la clase media. Aun así, hay quienes aún le encuentran gracia a su trabajo. Yo, en cambio, no logro entender el atractivo de este provocador prescindible.