Carlos Boyero

859 críticas

416 Positivas
178 Neutrales
265 Negativas
0 Sin calificar
Carlos Boyero Diario El País

Escasa gracia en las nuevas emociones. La continuación se desarrolla con absoluta pulcritud en las imágenes, de forma monótona, sin capacidad de sorpresa, sabiendo que la apuesta descansa en lo seguro.

Carlos Boyero Diario El País

La película no es perfecta, tiene bajones, no provoca sensación de enamoramiento, pero posee momentos admirables y complejos. 'Los Fabelman' desprende sensación de verdad y tiene matices.

Carlos Boyero Diario El País

Palomero narra de forma auténtica y cautivadora. La película está repleta de gestos sutiles y reveladores, permitiéndonos adentrarnos en el mundo y los desafíos de estas adolescentes. La personalidad que irradia Quílez es realmente fascinante.

Carlos Boyero Diario El País

No sé si es una propuesta radical, solo sé que yo la veo con notable interés, y que en algunos momentos me conmueve.

Carlos Boyero Diario El País

Spielberg ofrece un derroche de entusiasmo y una producción excepcional. Ha intentado construir un gran espectáculo con la intención de revivir las salas de cine. Desearía que realmente funcionara, aunque tengo serias dudas al respecto.

Carlos Boyero Diario El País

Salgo de la proyección con buen sabor de boca. Es una ópera prima. Se tiende a juzgar con paternalismo y comprensión los errores, aquí no veo ninguno, es una película que consigue lo que pretendía ser. Es discreta, sensible y veraz.

Carlos Boyero Diario El País

¡Qué hartazgo de cierto cine distinto! Me aburro bastante viendo este presuntuoso ejercicio de estilo. La voluntad de autoría en cada plano me resulta cargante, los diálogos son tan ininteligibles como naturalistas.

Carlos Boyero Diario El País

Los hermanos Dardenne logran generar desasosiego con este personaje dispuesto a lo peor en nombre de la fe y del servilismo ciego hacia su único Dios.

Carlos Boyero Diario El País

Tengo la sensación de que ya sé desde los primeros planos todo lo que va a ocurrir y la forma en la que me lo van a contar. Lo que describe es triste, pero tampoco me altera demasiado.

Carlos Boyero Diario El País

Los personajes están muy trabajados por parte del director. Pero no me ocurre nada especial con ellos, ni bueno ni malo, en su intenso metraje.

Carlos Boyero Diario El País

Inevitablemente, al reflexionar sobre la belleza y complejidad de 'La vida de Adèle', me pregunto qué tipo de sustancias ha consumido el director y cómo han influido en su mente para crear una obra de tal magnitud de ineptitud.

Carlos Boyero Diario El País

No hay lagunas de principiante en la película ni pretensiones vacuas. Su costumbrismo es del bueno, posee frescura, sensualidad y capacidad para emocionarte.

Carlos Boyero Diario El País

Es una película que se mueve entre lo discreto y lo bienintencionado, pero carece de fuerza, resultando en una experiencia inmediatamente olvidable.

Carlos Boyero Diario El País

Tiene lo mejor de François Ozon, un director que logra, cuando está en su mejor momento, una atmósfera hipnótica y perturbadora. Esta película refleja esas cualidades, siendo inquietante de una manera que no resulta gratuita.

Carlos Boyero Diario El País

Seidl profundiza aún más en su retrato complaciente de las taras, llevándonos a un lugar que resulta profundamente aburrido.

Carlos Boyero Diario El País

Todo tibio, excepto Maribel Verdú. Todo pretende ser tan parecido a la vida misma, que a veces me resulta forzado. Cuando aparece ella, logro creerme casi todo, pero desgraciadamente eso ocurre de vez en cuando.

Carlos Boyero Diario El País

Me resulta insoportable estar hora y media en compañía de esta necia pandilla. Todo ello está descrito con la modernísima estética que caracteriza a esta empalagosa directora que siente pasión por la nadería.

Carlos Boyero Diario El País

Fatigoso surrealismo. No le encuentro la gracia; su tono satírico y alucinado se vuelve alarmantemente monótono.

Carlos Boyero Diario El País

Retrato veraz de las secuelas del mayo francés. Assayas recrea esas vivencias sin intentar poetizarlas, sin maniqueísmo, sin dar doctrina, desvelando las luces y las sombras de una generación.