Solonz continúa presentándose como un cínico absoluto, excesivo, y experto en parodiar los traumas de la clase media. Aun así, hay quienes aún le encuentran gracia a su trabajo. Yo, en cambio, no logro entender el atractivo de este provocador prescindible.
Escasa gracia en las nuevas emociones. La continuación se desarrolla con absoluta pulcritud en las imágenes, de forma monótona, sin capacidad de sorpresa, sabiendo que la apuesta descansa en lo seguro.
La película no es perfecta, tiene bajones, no provoca sensación de enamoramiento, pero posee momentos admirables y complejos. 'Los Fabelman' desprende sensación de verdad y tiene matices.
Palomero narra de forma auténtica y cautivadora. La película está repleta de gestos sutiles y reveladores, permitiéndonos adentrarnos en el mundo y los desafíos de estas adolescentes. La personalidad que irradia Quílez es realmente fascinante.
Spielberg ofrece un derroche de entusiasmo y una producción excepcional. Ha intentado construir un gran espectáculo con la intención de revivir las salas de cine. Desearía que realmente funcionara, aunque tengo serias dudas al respecto.
Salgo de la proyección con buen sabor de boca. Es una ópera prima. Se tiende a juzgar con paternalismo y comprensión los errores, aquí no veo ninguno, es una película que consigue lo que pretendía ser. Es discreta, sensible y veraz.
Es bonita, inteligente, excéntrica, tierna, un homenaje a los desamparados. Arévalo introduce humor de calidad, paradojas bien fundamentadas, humanidad genuina, diálogos ingeniosos y situaciones conmovedoras.
¡Qué hartazgo de cierto cine distinto! Me aburro bastante viendo este presuntuoso ejercicio de estilo. La voluntad de autoría en cada plano me resulta cargante, los diálogos son tan ininteligibles como naturalistas.
Tengo la sensación de que ya sé desde los primeros planos todo lo que va a ocurrir y la forma en la que me lo van a contar. Lo que describe es triste, pero tampoco me altera demasiado.
Inevitablemente, al reflexionar sobre la belleza y complejidad de 'La vida de Adèle', me pregunto qué tipo de sustancias ha consumido el director y cómo han influido en su mente para crear una obra de tal magnitud de ineptitud.
No hay lagunas de principiante en la película ni pretensiones vacuas. Su costumbrismo es del bueno, posee frescura, sensualidad y capacidad para emocionarte.