Costa-Gavras adopta un tono didáctico que resulta incómodo, casi como si nos tratara como a estudiantes de primaria. Las buenas intenciones son indiscutibles, pero a la vez, noto la falta de talento en esta fábula contemporánea sobre David y Goliat.
Es amable y resulta entretenido, pero no mucho más. Hay momentos divertidos en las aventuras de este camello tardío, y la dinámica con su exesposa y nieta tiene su encanto. Sin embargo, siempre se espera más de Eastwood.
El director ha optado por utilizar nombres ficticios para retratar a personas trágicamente reales, pero se basa en los testimonios de los supervivientes para reconstruir los eventos. Logra transmitir las emociones que experimentaron.
La calidad narrativa es inexistente. No hay fuerza, complejidad ni impacto en sus imágenes, que resultan poco memorables. ¿Qué es lo que ofrece un mínimo de entretenimiento? Los actores y las actrices.
Ha sido usted grande, señor Redford. Veo su última película asociada a ese triste y lógico concepto del testamento. Es ligera, encantadora y agridulce.
Lo que Le Carré narró de forma apasionante, aquí está descrito de forma convencional, abusando hasta el mareo de la música. A pesar de ello, no te ocurre nada malo por verla y oírla hasta el final, aunque se te olvide rápido.
Una película agradable que logra entretenerme. Posee espontaneidad, frescura, pureza y gracia. No me ocurre nada malo por estar un par de horas en esta grata compañía.
La única virtud que le reconozco es su duración de 90 minutos. A pesar de que la pianista interpreta a Bach y a Mozart, se percibe que aquí solo predomina la monotonía, con un tono uniforme y una narrativa sin profundidad. Y efectivamente, esto es lo que se presenta.
Durante su muy largo metraje estoy exclusivamente concentrado en la belleza de las imágenes. Sin embargo, lo que narran no me conmueve; no siento la terrible odisea del protagonista.
Su lenguaje visual tiene vocación de estilo, los actores son muy convincentes, te los crees. (...) una película que, además de funcionar, resulta necesaria.
Una película que se ve sin fatiga, con cierto interés. Mi problema con ella es la repulsión que me inspira el personaje que la protagoniza y la complacencia que muestra hacia él su creador.
El director Nabil Ayouch narra de manera efectiva esta oscura historia, presentando las razones detrás del surgimiento del yihadismo. Se logra entender su perspectiva, lo que genera una gran sensación de temor.
Una película agridulce que provoca sonrisas ocasionales y aborda con sutileza una moral tan hipócrita como asfixiante. La historia se cuenta de manera eficaz y se resuelve con habilidad, con una niña en el papel protagónico que resulta encantadora.
La insistente utilización de la música para enfatizar los sentimientos es un recurso tan antiguo como criticable. En Lo Imposible se encuentran tanto lo mejor como lo peor, pero su inicio es realmente asombroso.