La ambientación, esencial para el desarrollo de esta historia, es impresionante. La combinación de actores profesionales con locales es efectiva. Aunque no se trata de una obra maestra, resulta ser una película bastante digna.
Cuenta con realismo y veracidad alarmantes la imposibilidad de escapar de ese imperio maléfico, de víctimas y verdugos intercambiables, del control que ejerce la Camorra en todos los aspectos de la existencia.
Pretende ser inquietante, realista, variadas cosas. No me provoca ni rechazo ni cuelgue. No entro en una intriga que pretende ser compleja. Me da igual.
Constato con envidia que las carcajadas son frecuentes e interminables en gran parte de la sala. Si me aburro tanto, el problema debe ser mío y no de la película, que sospecho que nuevamente se presenta como una obra de culto.
Los diálogos y las situaciones presentan un nivel chispeante, mostrando tanto malicia como talento. 'Sentimental' se aprecia tanto visual como auditivamente, resultando ser una película divertida.
He leído por ahí que esta extraordinaria película marca un antes y un después en el lenguaje cinematográfico. Estoy convencido de ello, es imposible hacerlo peor.
Durante un prudente rato espero conectar con los problemas de estos náufragos urbanos. Pero no hay manera. Mi frigidez emocional ante su tragicomedia es absoluta.
Una película que se acerca en el tono, en el estilo, en su tragicómico retrato de la existencia a aquellas perdurables comedias que alguna vez hizo el cine italiano.
Una película irregular, pero turbadora. Es una rareza que posee un extraño encanto, con un tono más sombrío que humorístico y un lirismo inusual que alterna entre momentos de intensidad y calma.
Tengo la sensación de que el creador es tan farsante como sus personajes. Las situaciones se alargan intolerablemente, los chistes son tan rebuscados como poco eficaces, nula mi complicidad con el sentido del humor de Ruben Ostlund.
La historia es magistralmente presentada por un director con una personalidad arrolladora. Los diálogos son excepcionales. A pesar de que la han etiquetado de manera condescendiente como una película pequeña, yo la considero una obra grande. Me deja profundamente impactado.
Todo parece copiado. El cóctel preparado por el director, que mezcla sus influencias, resulta tan evidente como innecesario. Incluso para rendir homenaje es necesario contar con talento.
La película presenta una violencia tan extrema que llega a ser absurda. Se repite un menú de personajes exagerados y situaciones sin sentido, además de una sobreabundancia de disparos.
Wilbur se quiere suicidar es una película que combina dureza, humor y ternura. Sin embargo, me estremece pensar en cómo habría sido tener un hermano como Wilbur.