Durante gran parte de la película, no puedo evitar sonreír. La propuesta de Curtis para el argumento de Yesterday es realmente original y extraordinaria, casi surrealista.
Retrata a una señora muy tarada. Sin embargo, la forma en que se muestra su locura no genera momentos fascinantes. Al final, mi experiencia es la misma que al inicio, lo que me deja completamente indiferente.
Robin Wright ofrece una actuación excepcional, entregando una interpretación sobria y creíble de una persona que se apartó de la civilización. La narrativa refleja sensibilidad, haciendo que, aunque no sea una película sobresaliente, sí sea realmente digna.
La película capta la atención solo durante un breve periodo. Se presenta como una obra densa y poco impactante, intentando ser original pero fallando en su ejecución a lo largo de toda la trama.
Todo parece amateur en el tan bienintencionado como arbitrario guión, en su chapucero desarrollo en imágenes, en actores y actrices patéticamente limitados.
Jonathan Glazer capta de forma intrigante la vida diaria de los verdugos nazis en su película. Sin embargo, ciertos aspectos de su estilo visual, que parece demasiado elaborado y en ocasiones pretencioso, me generan cierta incomodidad.
Lo que se narra es tan impactante que compensa las limitaciones artísticas de Costa-Gavras, quien pretende ser demasiado claro en su mensaje. A pesar de ello, es valioso que continúe revelando atrocidades del pasado, aunque su estilo se queda en lo aceptable.
Tengo la sensación de que el creador es tan farsante como sus personajes. Las situaciones se alargan intolerablemente, los chistes son tan rebuscados como poco eficaces, nula mi complicidad con el sentido del humor de Ruben Ostlund.
Con 'Murieron por encima de sus posibilidades', dirigida por Isaki Lacuesta, me asalta directamente el bochorno, esa sensación tan ingrata de la vergüenza ajena.
Polanski extrae con talento todo lo que pretende de sus intérpretes, aporta su malicioso sentido del humor, sale triunfador del osado experimento. No es una película deslumbrante, pero sí divertida y con un punto de inquietud.
Wilbur se quiere suicidar es una película que combina dureza, humor y ternura. Sin embargo, me estremece pensar en cómo habría sido tener un hermano como Wilbur.
Los primeros 15 minutos me hicieron pensar que 'Uno de los nuestros' y 'Casino' tendrían una secuela digna. Sin embargo, mi decepción fue considerable. La trama resulta confusa, carece de calidez y ninguno de sus personajes logra cautivarme. No soporto a Nicholson.
Otro ejemplo del espeso cine iraní que se ha puesto de moda, el estilo es tan plano que no siento empatía por el sufrimiento y el amenazador destino de tantas víctimas inocentes. Logra que me cierre los ojos.
Los hermanos Dardenne ofrecen una obra plana y monótona con 'La chica desconocida'. La experiencia de verla es tan desalentadora que resulta similar a contemplar la lluvia caer.
El cine de Farhadi siempre capta mi atención. 'Un héroe' no es la excepción, logra conmoverme y hacerme reflexionar sobre las emociones de los personajes.
Una narración impactante que explora las dinámicas de poder. El director Im Sangsoo se presenta como un narrador tanto complejo como auténtico en su representación de la incesante lucha entre las clases sociales.
Posee calidad, es angustiosa, a ratos hipnotiza. Devoro de un bocado sus cinco capítulos y me otorgan variadas sensaciones, agradecibles la mayoría de ellas.