Todo parece amateur en el tan bienintencionado como arbitrario guión, en su chapucero desarrollo en imágenes, en actores y actrices patéticamente limitados.
Jonathan Glazer capta de forma intrigante la vida diaria de los verdugos nazis en su película. Sin embargo, ciertos aspectos de su estilo visual, que parece demasiado elaborado y en ocasiones pretencioso, me generan cierta incomodidad.
Lo que se narra es tan impactante que compensa las limitaciones artísticas de Costa-Gavras, quien pretende ser demasiado claro en su mensaje. A pesar de ello, es valioso que continúe revelando atrocidades del pasado, aunque su estilo se queda en lo aceptable.
Una película cautivadora y enigmática, presentada con diálogos que destacan por su inteligencia y genialidad, aunque la resolución de la trama resulta poco convincente.
Todo resulta repetitivo, absurdo y sin sentido en esta modernidad. Aspira a ser excéntrica y perturbadora, pero únicamente transmite una sensación de vacío e impostura.
Fatigosos y rentables clones. No me creo nada en esta historia. El guion es malo, una copia previsible, rutinaria y lamentable de lo que triunfa en el mercado.
Desgarrador, logra en múltiples momentos hacer que sienta la cercanía de las lágrimas. Nunca me desconecto de lo que veo y escucho. Las emociones que se experimentan al ver este documental son extremadamente intensas.
Llena de matices, evita el sensacionalismo y las artimañas para atraer a un público amplio. Me inquieta y transmite la angustia y miedo de los personajes, sumergiéndome en una atmósfera de desolación.
Si el trabajo de Hillcoat destaca por su potencia visual, atmosférica y emocional, las interpretaciones son excepcionales. Además, hay que resaltar la obra maestra que es la fotografía de Javier Aguirresarobe.
Joya cómica y sentimental. Todo es gozoso en 'El graduado', desde las emocionantes canciones de Simon y Garfunkel hasta la actuación de Hoffman, que combina con maestría la comedia, el humor punzante y la lírica en esta obra maestra.
Escrita con cuidado y sabiduría, refleja una profunda comprensión de la naturaleza humana. El elenco de actores es excepcional, logrando que la historia sea verosímil, sutil, inquietante y atractiva en su mensaje.
Me asombra ver cómo Anderson ha ido más allá en cuanto a la incoherencia, lo innecesario y lo trivial. Todo lo que presenta es completamente absurdo y vacío; resulta en un prolongado sufrimiento de casi dos horas.
Mezcla de gran cine, la ha escrito y dirigido con inteligencia, complejidad, misterio, sentimiento y originalidad un Tornatore en permanente estado de gracia.
Es un documental que cumple con las expectativas, aunque no logra impresionar. Me da la impresión de que su contenido ya ha sido explorado en otras producciones.