Insuficiente adaptación de Philip Roth. Coixet presenta secuencias de enamorados que resultan excesivas. La película no logra dejar una impresión emocional ni conmover al espectador.
Para que el espectador sienta conexión, es fundamental que tanto el guion como los personajes generen empatía. Sin embargo, en esta película no logro experimentar eso, me parece distante y la olvido con facilidad. Aunque su intención es admirable, los resultados son poco impactantes.
Loach y Laverty capturan nuevamente la esencia y el ingenio en una película que muestra un profundo aprecio por sus personajes. Mantiene siempre el interés del espectador, entrelazando momentos conmovedores con toques de humor.
La ambientación resulta convincente y en ciertos momentos la intensidad psicológica me impacta. Llega un punto en que pierdo el interés, anhelando que la tortura termine pronto. Sin embargo, tengo la sensación de que se extiende indefinidamente.
Machaca por opresiva. Staho demuestra talento y osadía al adentrarse en terrenos psicológicos inquietantes, pero no tengo la menor intención de volver a ver su frustrante película.
El hecho de que Allen nombre su nueva película 'Día de lluvia en Nueva York' promete una experiencia encantadora, llena de melancolía, malentendidos, encuentros sorpresivos y momentos inesperados. Su encanto perdura en mí a lo largo de toda la proyección.
La serie me deja en estado de shock. Es completamente cursi y superficial, pero lo más sorprendente es que esos personajes, en escenarios que intentan imitar a una Europa feliz y moderna, son de origen turco.
No hay suspense, todo se siente prosaico y mediocre. La complejidad y la inteligencia que Allen solía presentar han sido reemplazadas por la rutina y una falta de emoción, sin nada interesante que ver ni escuchar.
La nueva película es un poderoso retrato de la vida que aborda temas como la amistad, la autodestrucción y el amor, presentando la figura de un director que profundiza en las emociones humanas con impresionante maestría. Aristarain demuestra un talento excepcional, dirigiendo a un grupo de virtuosos que aportan tanto técnica como alma a la obra.
No hay nada que me irrite excesivamente, aunque tampoco que me apasione. La protagoniza Brendan Fraser. Su cuerpo asusta, pero su rostro y su voz expresan con talento, sensibilidad. Es lo que más me gusta de 'La ballena'.