Una película superficial y estridente, con diálogos histéricos y un montaje compulsivo. Su narrativa resulta espasmódica y el conflicto dramático se siente ingenuamente predecible. Es un filme que se puede dejar atrás sin pena.
Sus imágenes son un festín visual y estético, pero su discurso feminista, aunque legítimo, avanza torpemente, lo que le quita fuerza a la narrativa. Es una verdadera lástima que una obra tan visualmente impactante no logre expresar de manera efectiva su mensaje.