Con un estilo sobrio y bellamente retratado, respaldado por el talento de actores de primera categoría, Ozon construye su película. El resultado es, sin duda, estremecedor.
Eimbcke utiliza sus característicos encuadres prolongados con cámara fija, donde los actores parecen dispuestos a mostrar su vulnerabilidad, comunicando más a través de silencios que de diálogos.
Se entiende que, en vez de maquillarla, el turco-alemán nos enfrenta a una violencia gráfica que abruma. Ahora surge una pregunta crucial: ¿es una película que vale la pena recomendar?
Phoenix hace un papel memorable. Un equilibrista consumado de emociones, Joaquin Phoenix no trata a su personaje con indulgencia, pero tampoco le arrebata una pizca de dignidad.
El principal escenario del segundo largometraje de Riley Stearns es un dojo de karate. En él hay lugar para la venganza y la redención, pero sobre todo para eficaces dosis de humor negro.
La película cuenta con una producción impecable. Además, actúa como un hábil y claro guiño al mundo contemporáneo, donde la realidad, con la influencia de ciertos medios de comunicación, se ajusta a los intereses de quienes detentan el poder.
Coixet mesura sus recursos con absoluta maestría sin dejar de usar en ningún momento la voz que la caracteriza. Gracias ha ello ha conseguido filmar su mejor película a la fecha.
Se nota que, por encima quizá de cualquier otra cosa, 'Los Lobos' está realizada con honestidad y mucho corazón, lo que la hace una película no sólo eximida de falsas pretensiones, sino también necesaria.
Hay películas que, aunque no se pueda precisar la razón, se sabe que permanecerán con uno para siempre, dejando huellas imborrables en el ADN y en la esencia misma. 'U-July 22' es una de esas películas.
Una película actual, propicia para tiempos del #MeToo y de la urgencia de un cambio permanente en los hábitos de comportamiento dentro de la industria.
Funciona sin problemas como un fiel retrato de la latinoamericanidad contemporánea, uno que por cierto no la deja muy bien parada, pues se regodea –de manera hilarante, eso sí– en la mezquindad, el chauvinismo, la ignorancia y la corrupción.
Una película imprescindible y la nueva gran esperanza de la cinematografía alemana. Es el componente que quizás necesitaba para demostrar que, al menos en el cine, nunca es demasiado tarde para redimirse.
La premisa resulta intrigante, pero Jacquot varía de tono en múltiples ocasiones durante la película, lo que provoca que el resultado final decepcione. Sin embargo, Huppert se mantiene brillante en su actuación y merece ser perdonada por las veces que sea necesario.