Crea una sucesión de subidones cinematográficos durante toda su primera mitad. Sin embargo, Vinterberg decide hacer una pausa e incluso retroceder, llegando a anclar en un puerto más tranquilo y conservador.
Film hipnótico de un cineasta totalmente original, una de las películas sobre el autoconocimiento más imaginativa y cautivadora del cine francés de este año.
Un luminoso haiku en forma de película. También podría haberse titulado ‘Dualidad’ debido al ingenioso juego narrativo del director. Este contraste de deseos da lugar a varias escenas de gran belleza.
Un cuento moral actualizado que recuerda a la ‘nouvelle vague’ francesa, así como una radiografía de una juventud en búsqueda de su identidad, un tema recurrente en la obra de Hong Sang-soo. Esta opera prima se presenta como una reflexión honesta, natural y sutil.
Una película amable que seguramente cautivará al público al esquivar hábilmente el dramatismo y optar por la emoción y la ternura. Las interpretaciones de estos dos grandes actores del cine actual son radiantes.
Cine comprometido, radical, energético y desestabilizador, con una cámara que parece flotar por la ciudad, una música pura poesía y unos intérpretes que, sin duda, veremos en el futuro.
El conjunto no logra convencer. Falta garra, emoción e intensidad. Nada está mal, pero al no haber elementos que resalten, la obra se siente plana. Sin embargo, la fotografía es absolutamente sublime.
Los directores, además de firmar un brillantísimo guión, son maestros en la dirección de actores, porque si Antonio de la Torre está excepcional, Belén Cuesta se sale de la estratosfera cinematográfica (...) Una película ‘puro arte’ que arrasará.
Ni una sola palabra en toda la película y, sinceramente, absolutamente innecesaria. Sin duda alguna, Test superado con sobresaliente, inmensa belleza para otro de los imprescindibles del año.
La película padece de una notable condensación narrativa. Sin embargo, Hadzihalilovic conserva su esencia como cineasta que crea atmósferas, ofreciendo secuencias bellas e hipnóticas, además de tener la capacidad de captar la atención total del espectador.
Pese a los años de investigación y la generosidad de los actores, 'Eva no duerme' permanece distante del espectador, resulta fría y le falta ese misterioso ingrediente del cine que permite lograr una empatía con el espectador.
El cineasta logra que el espectador asuma el papel de detective y editor de la película. No se trata de un simple documental, es auténtico cinéma vérité. Es puro cine real que se niega a permanecer en silencio ante las injusticias.
La película es Chastain. Su retrato (...) es sencillamente espectacular. Por desgracia, a este subgénero de cine de los USA, ‘el western del sueño americano’, le resulta imposible no caer en la hagiografía del personaje en cuestión.
Zhang Yimou emplea magistralmente sus más destacados recursos para ofrecer su propia versión de ‘Cinema Paradiso’. Esta obra se convierte en un rendido y conmovedor homenaje a la capacidad transformadora del cine, logrando cautivar y emocionar al público.
Cine comprometido, accesible y cinéfilo al mismo tiempo, estupendamente interpretado, elegante estética, en defensa de la igualdad y con una potente denuncia de los radicalismos sociales y políticos.
El brillante director retoma las obsesiones que habitaban su primer y potente largometraje con la pluma brillante y acerada a la que nos tiene acostumbrados Benjamín Naishtat.
El interés de la película es innegable y demuestra que Claire Simon puede plasmar en la gran pantalla todo lo que desee. Sin embargo, la obra deja un ligero sabor amargo y genera una atmósfera incómoda.