El resultado es, sin duda, retorcido e ingenioso. El director José Texeira ha logrado crear una película con un presupuesto muy limitado, ofreciendo un encanto oscuro que recuerda a las producciones de Netflix.
Romanticismo auténtico y puro. Un drama romántico en todos sus aspectos. La trama es clásica y elegante, centrada en una pareja carismática, Casas y Jenner.
Un proyecto arriesgado y caótico, que dura demasiado y presenta irregularidades, pero logra crear inquietud e impacto, a pesar de un humor que no es comedia ni tiene esas intenciones.
Una ópera prima contundente y dura, que narra una historia terrible repetida innumerables veces a lo largo de la historia. Sin duda, lo más destacable son las actuaciones de Northam y Azabal.
Da igual la historia en sí, en esta ocasión bastante cortita, porque Segura no ignora tampoco que la fórmula tipo «Doce en casa» pasada por el filtro español le va a seguir funcionando Cinta blanquísima
Entre un humor exagerado, varias potentes escenas de acción, monstruos notablemente presentables y momentos que evocan una lujosa serie B, lamentablemente tiene pocos elementos para destacar en la historia.
Una historia aceptable con un elenco principal competente. Esta es una comedia familiar ligera que permite que todos en el hogar se diviertan sin complicaciones.
Un filme lleno de esfuerzo que en ciertos momentos resulta agobiante y en otros algo desordenado, abordando un tema que fue prohibido por ley hace dos años.
Una comedia de enredo entretenida y a veces absurda, donde las apariencias engañan. Los actores Tosar y Zahera ofrecen interpretaciones realmente divertidas.
Un director español astuto que tiene claro sus objetivos y las maneras de alcanzarlos. Su sentido del humor, que oscila entre lo absurdo y lo altamente efectivo, aporta un toque especial a su obra.
Una película que, aunque en algunos momentos pueda parecer monótona, busca elevar un género actualmente descuidado, evitando tanto el romanticismo exagerado como las escenas sexuales y el melodrama.
Esta película de enredo se enreda tanto en su narrativa que al final pierde su atractivo. La falta de gags realmente efectivos la deja en una posición decepcionante.
El filme, con una estructura reflexiva y una perspectiva cósmica, navega a lo largo de la mayoría de su duración entre las peculiares travesuras del celoso Manel y las curiosas propuestas estilísticas de Mateo Gil.
El cineasta regresa con una obra que se adapta perfectamente a la actualidad, donde reírse de uno mismo se vuelve esencial. La primera mitad de esta película es sumamente divertida.
Con un enfoque muy al estilo de Hollywood y un desarrollo elegante, aunque a menudo tedioso, la película avanza de manera tranquila hacia un desenlace predecible.
A pesar de partir de una idea interesante y tener un espléndido vestuario, la película se queda corta. El desarrollo de la trama presenta un «conflicto» superficial que, al final, no deja más que una sensación de vacío.