Lee, aunque es una comedia, destaca por su toque conmovedor y divertido. A diferencia de Green, su enfoque no es la risa forzada, lo que le da un matiz especial.
Bravo a Brooks por concebirla, y por dar a Reynolds un papel que le exigía algo más que mera efervescencia. Aquí Reynolds burbujea, hierve, exhibe una compleja geología de emociones humanas.