Es el tipo de serie que da la sensación de tener espacio para crecer, ya que deja la puerta abierta a más, pero también haría bien en reconocer sus mayores fortalezas en futuras temporadas.
Es una película que no te cautivará por completo, pero que tiene momentos que disfrutarás. Deberás esforzarte por apreciar los aspectos positivos, especialmente las actuaciones de Quan y Lynch, y, con un poco de suerte, dejar atrás lo que no funcionó.
No hay pretensión, ni ego, en ninguna de las impresionantes interpretaciones, asegurando que nos afecte con el máximo impacto la demencial clase magistral de actuación de Abbott y Qualley.
El buen montaje potencia el efecto de los chistes y permite que la imaginación explore los elementos de terror. Aunque no se muestre todo, la mente completa los vacíos con el gore y los gags que experimenta Wes.
La serie pierde ritmo al incluir flashbacks y diálogos torpes, pero el espectáculo de ver a un Sutherland en su papel más charmático, enfrentándose a crisis de forma entretenida, resulta ser bastante ameno.
Si bien no logra el mismo nivel de emoción que las obras previas de Finley, ofrece una temática interesante que la sostiene hasta un desenlace conmovedor.
Es enigmática y espeluznante, se adentra en tu ser hasta que sientes que no puedes liberarte de su influencia. Muestra cómo la vida a menudo no ofrece descanso ante la tragedia, sumergiéndote cada vez más en su abismo.
Un descenso a las tinieblas que te engullirá por completo. 'In My Mother's Skin' es una bella y brutal obra de terror histórico con unos efectos visuales que retumbarán en tu mente.