Un fascinante y oscuro final de temporada, impulsado por actuaciones sobresalientes. Cuando aprovecha sus mayores virtudes, se mantiene en su mejor nivel.
Una misión secreta para recuperar el cuerpo de Hitler de Alemania suena intrigante, pero la película no consigue desarrollar esta premisa de forma que resulte convincente para el espectador.
Con un elenco carismático que se presenta como ellos mismos, esta película ofrece una perspectiva amena sobre la actuación, la interpretación y la herencia familiar.
Una comedia de terror que no cumple con las expectativas. Aunque el talentoso elenco intenta hacer que la interesante premisa brille, la escasez de originalidad arrastra la película hacia el fracaso.
Es el tipo de serie que da la sensación de tener espacio para crecer, ya que deja la puerta abierta a más, pero también haría bien en reconocer sus mayores fortalezas en futuras temporadas.
No hay pretensión, ni ego, en ninguna de las impresionantes interpretaciones, asegurando que nos afecte con el máximo impacto la demencial clase magistral de actuación de Abbott y Qualley.
El buen montaje potencia el efecto de los chistes y permite que la imaginación explore los elementos de terror. Aunque no se muestre todo, la mente completa los vacíos con el gore y los gags que experimenta Wes.
La serie pierde ritmo al incluir flashbacks y diálogos torpes, pero el espectáculo de ver a un Sutherland en su papel más charmático, enfrentándose a crisis de forma entretenida, resulta ser bastante ameno.
Si bien no logra el mismo nivel de emoción que las obras previas de Finley, ofrece una temática interesante que la sostiene hasta un desenlace conmovedor.
Es enigmática y espeluznante, se adentra en tu ser hasta que sientes que no puedes liberarte de su influencia. Muestra cómo la vida a menudo no ofrece descanso ante la tragedia, sumergiéndote cada vez más en su abismo.