Se ve mejor como una expansión de la docuserie. Su mérito está en esforzarse por recordarnos que Kathleen Peterson fue una persona real que murió trágicamente.
Entiende que su historia es demasiado desoladora para convertirla en un verdadero entretenimiento pop. Y aunque es encomiable, también hace que en ocasiones sea insoportable de ver.
Muy bien construido y adictivo, pero no deja de repetir la misma historia que nos han contado mil veces. Diana pertenece a su historia, y ahí es donde siempre permanecerá. Tal vez sea hora de que la dejemos descansar allí.
Stone pasa gran parte de la primera hora hablando de minucias de informes de balística y de autopsias, lo que genera una narrativa desequilibrada. A pesar de esto, no se puede negar su talento como cineasta.
Es una serie absorbente, adictiva y seductora. Se adentra en lugares oscuros, pero hay un aire de desconexión en todo ello que hace que todo sea fácil. Un magnífico diseño de producción y grandes interpretaciones.
No cabe la menor duda que muchos espectadores sentirán asco y horror hacia lo que Cronenberg ha creado, y me parece genial. 'Possessor' no es un film para todo el mundo. Eso es lo que hace que sea tan especial y emocionante.
A quienes les guste el terror folclórico probablemente la disfrutarán. Y quienes no estén familiarizados con el subgénero podrían encontrarla reveladora. Pero los elementos establecidos son demasiado habituales.
La conexión entre Smith y Lawrence sigue siendo evidente y resulta muy entretenida. Es una sorpresa agradable, ya que la película tiene un trasfondo emocional.
Como narrador y director de cine, McKay no tiene nada que aportar sobre los temas que está explorando, y ni siquiera debió intentar abordarlos. Es un derroche de tiempo y talento.
El terror que aquí se muestra está tan bien escenificado que podrás ignorar las carencias de la película y entregarte a los escalofríos sin ningún problema.
Una secuela más grande, más extraña y más sangrienta. Al verla, se tiene la sensación de estar ante algo novedoso, y esa es una experiencia difícil de igualar.
Lo que comienza como una comedia romántica extravagante se convierte en algo mucho más perturbador y extraño. Cuando el guion intenta ofrecer respuestas a algunos de sus múltiples misterios, resulta insuficiente.
Su lado bueno: es un experimento realmente extraño, de los que justifican el 'ver para creer'. Su lado malo: una total y absoluta pérdida de tiempo que deliberadamente juega con el espectador.