Se ha tardado en estrenar una película de 'Artemis Fowl' 20 años y, ahora que se ha hecho, da la impresión de que la propia película tiene prisa por terminarse ya.
El argumento presenta una opción audaz y emocionante para una obra destinada a un público de todas las edades. Sin embargo, esa es precisamente su debilidad, ya que la experiencia resulta poco satisfactoria.
Un thriller tenso y con buen ritmo, complementado por las sobresalientes actuaciones de una pareja de jóvenes actores que prometen un futuro brillante.
La película explora el territorio de la comedia de zombis de manera inteligente e inspirada, pero no logra mantener esa misma habilidad en su desarrollo final.
Hacia la segunda mitad, se convierte en una película diferente, y no significa que mejor el viaje hasta el final es largo, y no vale necesariamente la pena.
Confusa. No alcanza la calidad de las comedias que sirvieron de inspiración, y nunca logra ser tan divertida. Además, rara vez consigue crear el ambiente de suspense e inquietud que busca.
La película del director Gil Kenan logra equilibrar lo antiguo y lo nuevo de una manera más efectiva que su antecesora, 'Ghostbusters: Afterlife'. Sus elementos nostálgicos se integran con frescura, brindando una experiencia que respeta el legado original mientras atrae a nuevas audiencias.
Chu es el único que logra ofrecer una grandiosa 'extravaganza' de música y danza de manera que no se pierde en ella, gracias a su maravilloso sentido del ritmo y la perspectiva, que nos mantiene cautivados y enfocados en el torbellino de la narrativa.