Adèle Haenel y Noémie Merlant desempeñan sus papeles con gran naturalidad en esta cautivadora película romántica, que se centra en el profundo impacto de la mirada. Una obra que captura la esencia de las emociones a través de lo que no se dice.
La narrativa es sencilla, pero posee un cierto encanto. Los seguidores disfrutarán de la inteligencia y sensibilidad en el desarrollo de su mundo, mientras que los demás sentirán que falta coherencia.
La película presenta cierta confusión ideológica, pero Crowe nunca se rinde. Si los exorcismos se transforman en su labor habitual, no tengo objeciones.
Una precuela poco convincente que hace que su principal antagonista pierda impacto. Además, no logra aprovechar adecuadamente el rico contenido de la novela de Suzanne Collins.
Hargrave parece haber concebido esta película con la intención de que sea la sucesora de 'John Wick' o 'Atomic Blonde', pero resulta inevitable que caiga en las mismas convenciones de siempre.
Una adaptación fallida de la obra de Donna Tartt, que no logra capturar la esencia del libro. Además, se presenta como una experiencia visual poco emocionante. Definitivamente, no cumple con las expectativas.
La obra de Ritchie se siente extremadamente irritable. Su enfoque parece centrarse únicamente en resaltar la bravura de la masculinidad blanca, lo cual deja mucho que desear.