'Collateral' resulta refrescante, pues no parece obsesionada con los elementos típicos del cine negro. Está más preocupada por la red de conexiones que se despliega alrededor del crimen.
Angelina Jolie brinda una actuación que deja huella. Larraín logra que lo que podría parecer irracional en la escritura se vuelva profundamente conmovedor en la proyección.
En esta tercera historia del querido oso amante de la mermelada, la narrativa resulta predecible y las típicas travesuras de Paddington no alcanzan su máximo potencial.
Una de las películas más singulares y perturbadoras del año. Está llena de conceptos cautivadores, visuales impactantes y emociones que perduran mucho después de haberla visto.
Adèle Haenel y Noémie Merlant desempeñan sus papeles con gran naturalidad en esta cautivadora película romántica, que se centra en el profundo impacto de la mirada. Una obra que captura la esencia de las emociones a través de lo que no se dice.
La narrativa es sencilla, pero posee un cierto encanto. Los seguidores disfrutarán de la inteligencia y sensibilidad en el desarrollo de su mundo, mientras que los demás sentirán que falta coherencia.
La película presenta cierta confusión ideológica, pero Crowe nunca se rinde. Si los exorcismos se transforman en su labor habitual, no tengo objeciones.
Una precuela poco convincente que hace que su principal antagonista pierda impacto. Además, no logra aprovechar adecuadamente el rico contenido de la novela de Suzanne Collins.
Un logro casi milagroso de Gerwig y Robbie. Aunque es imposible que una película sea realmente transgresora, esta comedia se sale con la suya mucho más de lo que uno creería posible.
Uno de esos casos cada vez más raros en el cine comercial: una obra que demuestra que el CGI puede ser bueno para el arte cuando se pone en las manos adecuadas.
Hargrave parece haber concebido esta película con la intención de que sea la sucesora de 'John Wick' o 'Atomic Blonde', pero resulta inevitable que caiga en las mismas convenciones de siempre.