Es maravilloso apreciar el esplendor de su asombrosa animación, aunque la magia de 'Coraline' resulta más fácil de admirar que de disfrutar con entusiasmo.
No podría ser menos fiel al poema original y eso es algo bueno para los cinéfilos. Es mucho más entretenida que la aventura mítica que la mayoría de nosotros leímos en la escuela.
Bien escrita, con estupendas y convincentes interpretaciones. Hábilmente evita el sentimentalismo y ofrece una observación de la vida de los personajes con múltiples capas y totalmente creíbles.
Una interpretación protagonista sobresaliente de Mads Mikkelsen sostiene este inquietante drama con diferentes capas y matices de un hombre acusado falsamente de un hecho terrible.
La duda es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del año. Provoca en nuestros corazones un escalofrío más intenso que el thriller más aterrador.
Mae Whitman es lo mejor de la película; esta divertida actriz merece un material de mayor calidad que lo que se presenta en esta oda superficial y tópica a la autoaceptación adolescente.
Un evidente recurso para provocar lágrimas. Aun así, 'The Fault in Our Stars' presenta al público un romance adolescente literario, lleno de exuberancia e inteligencia.
Una maravilla con personajes bien definidos, buenas interpretaciones y una química cautivadora. Esta película es una elegía amorosa profundamente sentida sobre el final de la infancia, probablemente uno de los mejores filmes del verano.
La mejor película del director desde 'Academia Rushmore'. Carece de la autocomplacencia de 'Life Aquatic' y de la vacua excentricidad de 'The Royal Tenembaums'.
Brillantemente dirigida por David Fincher, esta provocativa película examina la fuerza de la invención, el rostro cambiante de la interacción social y los límites de la amistad.
La película fusiona una sensibilidad indie/punk rock con violencia de cómic y energía de videojuego, mezclado con humor estrafalario y frescos referentes de la cultura pop.