Aunque no es tan subversiva como su predecesora, cumple la promesa de ser una secuela inteligente y destacada, con una acción más audaz, mayores desafíos y una resonancia más profunda para todas las edades.
La película no ofrece una recompensa significativa respecto a sus interesantes secuencias de acción enfocadas en los personajes, y además, el impacto emocional de la historia disminuye con el tiempo.
Aunque no logra mantener un nivel de tensión que nos atrape por completo, el estilo inquietante que McCarthy aporta a la película la mantiene intrigante de principio a fin.
Los realizadores de esta precuela logran un hábil equilibrio entre la emoción y la confusión. La película es sumamente entretenida, ofreciendo un recorrido aterrador, salvaje y completamente loco.
Logrando un gran avance tanto para el personaje como para el público, la astuta cineasta se adentra en el núcleo dramático y deja que la magnitud de la película ponga en primer plano los desgarradores sentimientos de la misma
El intrépido mercenario Tyler Rake regresa con ganas de venganza, intentando rescatar a los miembros de su agotada familia de una implacable red criminal en esta impactante secuela.
Completamente autoconsciente, repleta de chistes autorreflexivos y asesinatos gore, esta mezcla de géneros resulta entrañable con un encanto deslumbrante. Nos hace vibrar y retorcernos a partes iguales.
Con un gran elenco, un humor efectivo y efectos visuales bien elaborados, esta producción se distingue claramente de varias de las obras mediocres que abundan en las plataformas de streaming.
La combinación de la narrativa con una estética moderna y acogedora resulta visualmente atractiva. Sin embargo, al final, 'Mack & Rita' queda como un esfuerzo mediocre en manos de Aselton.
La interpretación de Taylor es el motor de la película. Sus expresiones llenas de matices destrozan corazones en momentos dolorosos, además de enorgullecerlos en los triunfos cotidianos.
Los hermanos Russo han debilitado el contenido original, evidenciando su escaso interés por lograr que su versión sea tan impactante, provocadora y gratificante como la obra original.
Lo que debería haber sido un filme de 90 minutos se extiende, convirtiéndose en una experiencia más prolongada que, aunque tiene momentos animados, resulta ser excesivamente lenta.