Comienza siguiendo los clichés típicos del género, causando que parezca que se desarrollará de esa manera. Sin embargo, sorprendentemente se convierte en una experiencia mucho más asombrosa y extraña.
El compromiso de Beckermann de mantenerse al margen es digno de elogio, pero deja muchas cosas en manos del espectador. No obstante, es un noble esfuerzo para afrontar un tema espinoso.
La película de Jenkin genera la interesante impresión de que la verdadera historia está a punto de desarrollarse. Es desconcertante, pero a su vez, resulta inusualmente gratificante.
Su premisa es un puntazo, y hay mucho que disfrutar mientras Mark y Sam hablan en pentámetros yámbicos mientras vuelan balas, se estrellan aviones y descargan bazucas.
Se debe reconocer el tono oscuro de la obra. Sin embargo, ser un reflejo fiel de un tema complejo no debe confundirse con la confusión que se presenta en el tono.
Con 'Les fantômes', Millet intensifica la agonía de una generación de sirios, que deben reconstruir sus vidas desmoronadas y enfrentarse a un futuro incierto.
El talentoso noruego Joachim Trier presenta un magnífico y melancólico retrato de personajes que resulta divertido y tierno, ofreciendo una frescura comparable a un soplo de aire de Oslo.
El elenco es inusual y aporta un grado de realismo que sostiene la narrativa incluso cuando la historia se torna absurda. Aun así, al final, se percibe que es solo una película un poco más ingeniosa.