Ofrece suficientes alicientes como para desear que no tengan que transcurrir otros 54 años hasta que esta figura familiar vuelva a aparecer de entre las nubes.
Un paseo alborotado e inspirado en el que la voraz fascinación de los hermanos Coen por los arcanos de la cultura popular estadounidense y su ingeniosa inventiva alcanzan nuevas cotas de extravagancia.
Cruda pero eficiente. El hábito de la película de mencionar antiguas obras del cine de Hollywood tiene el desafortunado efecto de recordar al espectador que esas películas son superiores.
Es difícil encontrarle la gracia a Dick Cheney cuando Estados Unidos está asfixiándose por culpa de las amargas semillas que plantó en su día la administración de Bush.
Un despilfarro razonablemente bien ejecutado que, cuando por fin puedas verlo en su escenario adecuado, te hará alegrarte de haber decidido viajar en avión en lugar de por mar.
Es 'Zodiac', solo que el asesino consume agua. Se presenta una narrativa sobre escándalos ambientales que resulta pertinente, aunque carece de innovación.
La inclusión de un drama médico a vida o muerte en el espacio cómico da a 'The Big Sick' cierto aliento vital que no tienen la mayoría de comedias románticas estándar.
Sólo por el hecho de que la heroína de la película no tenga nada que decir sobre política, ya sea revolucionaria o de cualquier otro tipo, no justifica que Coppola sea igual de pasmada.