La historia es apasionante, repleta de giros inesperados y retrocesos angustiantes que justifican una segunda visualización. El Sr. Butler y la Sra. Alexander la narran de manera directa y efectiva.
Su calidad audiovisual es inigualable; jamás habías visto algo así en una película. Paul Thomas Anderson ha explorado en profundidad este aspecto, logrando resultados extraordinarios.
Ofrece suficientes alicientes como para desear que no tengan que transcurrir otros 54 años hasta que esta figura familiar vuelva a aparecer de entre las nubes.
Un paseo alborotado e inspirado en el que la voraz fascinación de los hermanos Coen por los arcanos de la cultura popular estadounidense y su ingeniosa inventiva alcanzan nuevas cotas de extravagancia.
Cruda pero eficiente. El hábito de la película de mencionar antiguas obras del cine de Hollywood tiene el desafortunado efecto de recordar al espectador que esas películas son superiores.
Es difícil encontrarle la gracia a Dick Cheney cuando Estados Unidos está asfixiándose por culpa de las amargas semillas que plantó en su día la administración de Bush.
El espectador experimenta una transición de la confusión y el aburrimiento a un estado de tranquila contemplación. Al igual que en el arte abstracto, 'At World's End' se aprecia más como una experiencia que como una historia lineal.
Un despilfarro razonablemente bien ejecutado que, cuando por fin puedas verlo en su escenario adecuado, te hará alegrarte de haber decidido viajar en avión en lugar de por mar.
Los creadores no ofrecen un mundo creíble y detallado, ni interacciones entre personajes en medio de las crisis. Como resultado, 'Lost' es a la vez impactante y aburrida.
Es 'Zodiac', solo que el asesino consume agua. Se presenta una narrativa sobre escándalos ambientales que resulta pertinente, aunque carece de innovación.