La película 'Babygirl' se distingue por su sentido del humor, lo que la aleja de convertirse en un mero sermón o una autocrítica en torno al tema del sexo.
Tilda Swinton aporta su singularidad como el Ángel Gabriel, infundiendo un estilo de travestismo celestial a una obra que resulta excesiva y alargada, sin conseguir superar la ridiculez de 'Van Helsing'.
'Twilight' ofrece una perspectiva poco atractiva como lección de vida para los jóvenes. Sin embargo, se convierte en una reflexión sorprendentemente potente sobre las complejidades del deseo femenino.
Las dos narrativas se entrelazan de manera fluida, mostrando que los problemas de la vida diaria de la pareja no son meramente repetitivos, sino que reflejan y refractan las vivencias de sus contrapartes en la ficción.
Intercalando secuencias de la película original, reconocidas por su intensidad y profundidad, el Sr. Ferraz ha creado un valioso y esclarecedor documental histórico.
Salles muestra la confianza de un narrador tan cautivado por su propia historia que no le da importancia a la reacción de su audiencia, logrando dejarla atrás sin dificultad.
No es solo una película dentro de otra, sino dentro de varias, lo que puede parecer complicado. Sin embargo, resulta ser una experiencia amena, divertida y sorprendentemente sencilla.