Tan exhaustivo y sustancioso como uno espera. Su efectividad se debe al profundo análisis que realiza de su escritura, examinando casi cada texto en detalle.
Seis episodios de media hora que alternan momentos de gran percepción con otros de marcada introspección, en ocasiones presentan innovaciones artísticas y en otras se muestran más convencionales.
Este último intento de ofrecer una descripción reveladora, aunque autorizada, de la vida de Christopher Wallace padece, sin llegar a ser devastador, de la incapacidad para mitificar o humanizar al hombre de una manera superior a cómo él se presentó a sí mismo.
La película se siente apresurada, carece de profundidad y es bastante inofensiva. Ofrece información superficial, rara vez sorprende y, a pesar de lo que sugiere el título, resulta poco provocativa.
El uso del lenguaje visual típico de la telebasura, con reconstrucciones poco sólidas, un montaje frenético y una banda sonora excesivamente emotiva, resulta en dos horas de contenido que no logra superar esas expectativas.
Incluye mucha música de Moby, pero no ofrece revelaciones sobre su creación. Incluye muchas charlas sobre sus diferentes declives, pero no indaga en las causas.
Por un lado es una exploración provocativa y complicada del rol de la raza en la carrera política de Obama y por otro una biografía mal documentada, convencional y genérica.
Debo confesar que para mí es un formato que no funciona con consistencia, porque rompe las diferencias entre documental y docudrama escrito, y no desarrolla los puntos fuertes de ninguno.
'The Crown' es un drama de época muy bien logrado, ya que la fascinación de Morgan siempre ha sido explorar el proceso y el conflicto entre individuos e instituciones.
La primera hora de la película ofrece un ágil retrato de los riesgos asociados con la política legislativa, el pragmatismo en el ámbito político y la ambición altruista. Sin embargo, en su segunda hora, 'All the Way' se transforma en una entrada de Wikipedia careciendo de profundidad.
A pesar de un reparto excepcional que da la sensación de que habría estado dispuesto a casi cualquier cosa que Kelley y los directores Regina King y Thomas Schlamme les pidieran, es una serie pequeña y plana.
Cuanto más en serio te la tomas, menos satisfactoria resulta. Aunque no te interesen los detalles de lo que hacen los personajes, ellos logran ser convincentes.