Una película 'noir' cautivadora y cruda, donde la dureza de la trama y las intensas emociones de un thriller policial se ven matizadas por una delicatez onírica y una melancólica abstracción.
Es una película de acción exagerada que puede entretener en televisión, pero que en el formato cinematográfico se vuelve pronto tediosa y sin profundidad.
Una película que respeta a sus predecesoras. No alcanza nuevas alturas, pero es, sin embargo, una película atractiva y bien realizada que hace bien su trabajo.
La voluntad de Glen de aportar peso y seriedad a las secuencias de acción logra momentos realmente emocionantes; sin embargo, su esfuerzo se ve empañado por la superficialidad de las caracterizaciones y la falta de claridad en la construcción de la trama.
Pocos cineastas logran llevar a cabo este tipo de experimentación en una fase tan avanzada de sus carreras, y Hitchcock merece reconocimiento por su valentía en hacerlo.
La secuela de 'Charade' no alcanza el nivel de la película original, sin embargo, a pesar de contar con Gregory Peck y Sophia Loren en lugar de Cary Grant y Audrey Hepburn, resulta ser un entretenimiento satisfactorio y bien elaborado.
La película presenta un elenco destacado y una estética visual impresionante, filmada en los Alpes suizos. Gran parte de la obra utiliza composiciones sorprendentes de blanco sobre blanco.
A pesar de la evidente energía en la edición, no pareciera que esta película sea de Don Siegel, un director conocido por su excelencia en el género de acción.