En la distinción entre 'Madame de' [la novela] y 'Madame de...' radica la verdadera genialidad de Ophüls. Esta adaptación refleja por completo su singular estilo y captura la esencia de su obra maestra.
Rodada en extensas y sorprendentes secuencias, esta película logra capturar una poesía excepcional en los más sutiles movimientos de cámara, representando un claro ejemplo de la expresión en el cine.
Es el primer ejemplo de la propensión de Huston a sacrificar la humanidad de sus personajes por ángulos de cámara artistoides y composiciones distendidas.
La película se presenta más como una ostentación que como una obra con verdadera elegancia. Su intento de abordar temas trágicos resulta más forzado que divertido, dejando una impresión superficial y carente de la calidez, el humor y la profundidad que se esperaría.
Posiblemente sea la mejor adaptación de la novela de Hugo. Esto se debe en parte a que Bernard logra evitar referencias literarias; la película transmite su esencia de manera enérgica a través de las actuaciones y su estilo visual.
Una decepción, pero sólo en función de los estándares elevados que Carpenter ha establecido para sí mismo. Es un fracaso, pero en la dirección correcta.
Este espectáculo de efectos especiales de 1966 ha demostrado ser notablemente duradero, a pesar de su calidad técnica básica según los estándares actuales.
Stanley Kramer emite un último aviso a la Humanidad en esta tediosa y habladora película de 1959, que se desarrolla en el contexto posterior a la Tercera Guerra Mundial.