Las escenas iniciales en el castillo de Drácula son magníficas, con un aire grácil, majestuoso y severo. Sin embargo, se tornan insosteniblemente estáticas al trasladarse la acción a Inglaterra.
Incluso con el bajo nivel habitual de estrenos en enero, mes en el que los estudios suelen presentar sus peores trabajos, 'The Butterfly Effect' destaca por ser excepcionalmente deficiente.
El director Jeannot Szwarc pone mucho empeño en crear efectos visuales impresionantes, pero su habilidad para realizar un primer plano convincente deja mucho que desear.
A pesar de su apariencia festiva y llena de vida, la película revela un trasfondo inquietante. Ford transmite la idea de que ese paraíso anhelado no solo es inalcanzable, sino que nunca existió realmente.
Se asemeja a otras populares obras de Stallone, lo que sugiere que también tendrá éxito. De hecho, es notablemente superior a la repetitiva 'Rocky IV'.
Los personajes son presentados de forma superficial y no experimentan un verdadero desarrollo. Cada escena parece diseñada únicamente para transmitir un mensaje específico, careciendo de complejidad y matices en las actuaciones.
La actitud de Allen de presentarse como un sabio resulta más molesta que nunca, aunque su discurso se ve compensado por un efectivamente ingenioso toque de humor.
Es repulsiva, tal como sugiere su premisa, y posiblemente aún más. La película se presenta como una pesada y ruidosa máquina de culpa, que explota de forma sistemática la vulnerabilidad de Nicky.
Las actuaciones impactantes que Mackendrick logra de su elenco, junto con un enfoque de cámara subjetivo, dan lugar a una de las raras películas del cine británico que demanda una conexión emocional profunda.
El documental de Penelope Spheeris acerca de las bandas de heavy metal en el rock 'n' roll sorprende con su ingenio, superando las expectativas que deja su título.
La secuencia de la huida refleja una complejidad espacial similar al atraco de 'Rififi' de Dassin, aunque su tono es más intenso, oscuro y cargado de suspense.