Hipnótica, una película de vampiros como ninguna otra. Seria, melancólica y romántica, 'Déjame entrar' se despliega con una tranquila y magistral seguridad.
Si tenemos que tener films de adolescentes, dejemos que sean todas tan dulces y seductores como este romance tan inteligentemente retratado por Sollett.
Su primera hora rebota y centellea como una piedra que salta sobre el agua. Downey es un estafador tan ingenuo que es imposible no sonreír ante su descaro.
Es imposible hablar de la riqueza de esta magistral obra de Jordan sin desvelar sus trucos y artificios. Es una película magnífica que deja a uno embelesado.
Lo mejor de esta intelectual obra de Allen es cómo logra sin apenas esfuerzo combinar sus tejemanejes personales más serios y personales con las vertiginosas fórmulas más comunes de la farsa teatral.
Es bastante más efectiva como un anuncio de Mallorca que como thriller. Piensa en ella como en un lánguido cóctel con una impresionante lista de invitados.
Un thriller romántico salvajemente irregular. Si puedes pasar por alto sus fallos evidentes, ofrece placeres ostentosos y frívolos. Hay destellos de ingenio en el guion de Kasdan.
El guionista Ted Tally logra optimizar la novela de manera sobresaliente, mientras que Demme utiliza su habilidad para crear tensión con una maestría que podría generar envidia en cualquier veterano del terror.
El director Castle ha estudiado bien a Spielberg. Aunque la película se compone de partes prestadas, sigue siendo alegre y simpática en todo momento. Guest tiene encanto y un hábil toque cómico, y Stewart es encantadora.