Captura ese lugar, esa estación, ese estridente y confuso momento de la Historia, con precisión quirúrgica. Es el empático desapego de Lee lo que le da a la película su paradójico poder.
Un thriller romántico salvajemente irregular. Si puedes pasar por alto sus fallos evidentes, ofrece placeres ostentosos y frívolos. Hay destellos de ingenio en el guion de Kasdan.
El guionista Ted Tally logra optimizar la novela de manera sobresaliente, mientras que Demme utiliza su habilidad para crear tensión con una maestría que podría generar envidia en cualquier veterano del terror.
El director Castle ha estudiado bien a Spielberg. Aunque la película se compone de partes prestadas, sigue siendo alegre y simpática en todo momento. Guest tiene encanto y un hábil toque cómico, y Stewart es encantadora.
Field es la que mejor sale parada dadas las circunstancias, mostrando un verdadero espíritu. Sin embargo, Leibman parece demasiado ansioso por agradar y recurre a todos los estereotipos.
La cruda y quisquillosa interpretación de Hathaway es magnífica, y DeWitt está al mismo nivel en todo momento. Demme mezcla, deliberadamente de forma inestable, estados de humor y géneros, consiguiendo resultados electrizantes.