Fallida pero fascinante, la lírica no se alinea con la estética de la película, lo que genera una ruptura curiosa entre su discurso explícito y su poderosa imaginería cyberpunk.
Un filme de una inmediatez casi documental y un logrado realismo sucio. A Haigh le basta la mirada de sus actores para extraer estallidos de verdad y gran cine de este romance de fin de semana.
La adaptación adolece de un enfoque teatral. Afortunadamente, Emily Blunt y Anna Kendrick deslumbran con sus impresionantes voces, mientras que Meryl Streep ofrece una interpretación desgarradora y conmovedora.