Es diversión desmedida e inofensiva. Las peleas y persecuciones son inusualmente fluidas y están bien coreografiadas. Los seguidores de Marvel probablemente la consideren demasiado ligera.
Con un despliegue de poderío informático mucho más potente que su antecesora de 1982, 'Tron: Legacy' se asemeja a una fiesta nocturna en un frontón de jai alai.
Da un enfoque poco convencional a una historia admonitoria. Los creadores de 'Paterno', el director Barry Levinson y los guionistas Debora Cahn y John C. Richards, presentan una idea arriesgada que en su mayor parte funciona.
Es difícil de creer que Nichols crea que puede evadir las consecuencias y aún más sorprendente que lo logre. Es la atención y el enfoque que pone en su trabajo lo que lo hace tan fascinante.
La actuación de Phoenix resulta especialmente cautivadora, ya que no solo observamos a un personaje transformarse del caos al control, sino también a un actor que despliega un notable talento.
Cada vez que Broderick pronunció 'Shmell' no pude evitar reírme, y en realidad disfruté casi todo lo que decía. Además, los momentos finales son notablemente conmovedores.
'Wonder Wheel' de Woody Allen resulta predecible y convencional. Me pregunto si Allen encontró el guión en un viejo cajón, tal vez concebido originalmente para ser una obra teatral.
Es una buena obra narrativa típicamente lineal. Las actuaciones son en general excelentes, pero hay un problema con el personaje principal, que resta valor a la película y hace que se sienta menos que la suma de sus partes.
Este mundo es de una belleza deslumbrante, pero también hay algo opresivo en su exotismo. El color no sólo satura la imagen, sino que la hace más espesa.