Un poderoso thriller brasileño que ofrece una experiencia iniciática intensa y difícil. Su mayor fortaleza radica en la tensión inherente a su premisa, que resulta ser tanto simple como cautivadora.
Una comedia de acción fallida que podría agradar únicamente a un algoritmo. Este filme, carente de originalidad, resulta tan desechable que provoca una profunda sensación de vergüenza.
Puede ser demasiado casual para su propio bien, pero hay un poder especial en el alcance de su imaginación, y en cómo esa imaginación se pone al servicio de un mundo que, de alguna manera, es a la vez limitante e infinito.
En su esencia, es un homenaje al mayor éxito de Monkey Punch. Sin embargo, esta versión del personaje, alterada artificialmente, parece esforzarse demasiado por conservar su juventud.
Esta brillante secuela de Sony comprende a Spidey mucho mejor que las películas del MCU. Un videojuego salvajemente divertido, justo merecedor de ser comparado con Spider-Man 2 de Sam Raimi.
Una película escalofriante que más que desarrollarse se suda a sí misma. Las escenas más efectivas transmiten un pánico maternal tan intenso que sientes que la película está navegando entre la vida y la muerte.
Ni las debilidades del guion de Thorne ni la impresión de ser un producto televisivo logran opacar por completo la esencia siempre pertinente a la que se refiere.
Una adaptación diseñada para las redes sociales, que se siente tanto brillante como monótona. Mientras que la interpretación de Hitchcock era distante y sobria, esta versión se presenta como excesivamente dulce.
Una visión interna cautivadora, aunque carece de profundidad. No logra sobreponerse a la decisión repentina de West de desvincularse de su antigua banda.