Una impresionante y dolorosa recolección histórica. Es una oda a la importancia del rock and roll como símbolo; una promesa de vida para una sociedad oprimida.
Lo que Culkin, Åkerlund y compañía ofrecen no es tanto un biopic como una película de terror. Como historia de un grupo que se vuelve loco, es aceptable.
Pese a que Besson manipula la cronología de manera torpe, al final brinda una ingeniosa y efectiva máquina para generar nostalgia, llena de adrenalina.
Nadie estaba pidiendo que un pequeño fragmento de la novela de Bram Stoker se convirtiera en un largometraje, pero sin duda es la contraprogramación con más clase y más espeluznante de finales de verano.
Parece que será solo otra película de acción más, pero cuando Gosling y Blunt comienzan a intercambiar miradas coquetas, a pelear y a lanzarse indirectas, la experiencia se transforma completamente. Te sientes como si estuvieras flotando en tu asiento, podría quedarme horas disfrutando de su química.
La película consigue mostrar a los espectadores que la lenta y constante profesionalidad de los periodistas de verdad que intentan la quijotesca búsqueda de ejercer el periodismo de verdad aún puede derribar a un gigante
Como retrato de una amistad puesta a prueba durante décadas de altibajos, éxitos y fracasos, mal comportamiento y perdón, se adentra en aguas profundas pero como representación de resiliencia del ser humano, solo se limita a dar testimonio.
Se expone lo que pasó, por qué pasó y por qué importó de la forma más amable para el público que se pueda imaginar, y luego se lleva todo ello a lo más alto.