Suwa evita los dramatismos en gran parte de la película. Ofrece un viaje transformador a través de Japón, permitiendo sanar profundamente todas las heridas.
Clásico cuento del príncipe y el mendigo, como clásico es también el humor del que echa mano el film y que a ratos queda algo engrasado por su previsibilidad.
Las postales de la Riviera Francesa y el diseño de la decrépita mansión al estilo Swanson son, indiscutiblemente, de gran belleza. Sin embargo, el director Nicolas Bedos se enreda en su propia red de manipulaciones.
La magia de esta obra radica en otorgar todo el protagonismo a sus talentosos actores y a un guion magníficamente elaborado, que logra desarrollar y desmitificar la auténtica esencia de la investigación periodística.
El humor accesible y familiar con un toque francés es distintivo de la película. Aunque no se trata de la mejor comedia francesa del año, es sin duda una de las más entrañables para cerrar el año.
La animación se sumerge en lo que busca criticar: la superficialidad y la trivialidad. Todo se consume en su intento por ser extremadamente ‘meta’ y dar la vuelta a la narrativa.