En los gestos y las miradas está la fuerza de una película que muestra una sensibilidad y honestidad excepcionales al abordar un tema tan complejo. Es un relato tierno y emocionante sobre la amistad.
Queda reducida a la ya clásica serie de estallidos de ira de Hero Fiennes-Tiffin y a las escenas de sexo cuadriculadamente dispuestas a lo largo de su montaje.
Suwa evita los dramatismos en gran parte de la película. Ofrece un viaje transformador a través de Japón, permitiendo sanar profundamente todas las heridas.
Para lo bueno y para lo malo, la película se conforma en base a Freddie, a veces antipática y caprichosa, y otras tierna y entusiasta. Un viaje interior en el que no todas las preguntas tienen respuesta.
Un soplo de aire fresco por tener el coraje de recuperar el viejo espíritu de las epopeyas mitológicas clásicas. Una divertida y lúdica aventura para niños y mayores.
Clásico cuento del príncipe y el mendigo, como clásico es también el humor del que echa mano el film y que a ratos queda algo engrasado por su previsibilidad.
Todo plasmado con la misma intensidad y decisión propia del autor de 'Atrapado por su pasado', pero sin que las filigranas técnicas hagan olvidar la crudeza y realidad de todo el asunto.
Un planteamiento arriesgado que tampoco ofrece muchas aristas ni grandes responsables. Lo hace, eso sí, con sus figuras tan alargadas y dignas de admiración como las de El Greco.
Siempre sobrevuela la duda de cuánto hay de protesta social y cuánto de artificiosidad en este enésimo intento por enarbolar la bandera de la anacronía.
Chayé vuelve a mostrar su distintivo estilo visual, que se caracteriza por la falta de contornos y trazos marcados. Es una aventura clásica para sumergirse en el cielo estrellado del oeste.
Las postales de la Riviera Francesa y el diseño de la decrépita mansión al estilo Swanson son, indiscutiblemente, de gran belleza. Sin embargo, el director Nicolas Bedos se enreda en su propia red de manipulaciones.
Los ácidos diálogos junto con las interpretaciones de Peter Kurth y Brühl son lo mejor de una película que, como su protagonista, a veces se encuentra entre varios caminos sin saber bien cuál escoger.
La magia de esta obra radica en otorgar todo el protagonismo a sus talentosos actores y a un guion magníficamente elaborado, que logra desarrollar y desmitificar la auténtica esencia de la investigación periodística.
Logra lo imposible: retoma los elementos clásicos que complacen a los seguidores y, al mismo tiempo, desarrolla una narración que se siente tan íntima como las anteriores obras de Reitman.
El humor accesible y familiar con un toque francés es distintivo de la película. Aunque no se trata de la mejor comedia francesa del año, es sin duda una de las más entrañables para cerrar el año.