Es una película impresionante en todos los aspectos. Adrien Brody ofrece una actuación desgarradora en esta monumental sinfonía dirigida por Brady Corbet.
Ofrece lo que los fans de su oscarizada predecesora de 2000 ansiarán: batallas, espadachines, derramamiento de sangre, intriga de la Antigua Roma. Sin embargo, la película refleja un sentido de déjà vu en muchos aspectos.
La primera película de Mathieu Demy genera un mayor interés académico que una conexión dramática. La lucha de Demy con su legado artístico resuena en el agitado viaje de Martin entre su pasado y el presente.
La historia refleja una gran empatía por la adversidad que enfrentan los pueblos perseguidos. La interpretación de Hussein es poderosa y conmovedora, capaz de comunicar emociones profundas sin necesidad de diálogo, aunque la atmósfera es algo sombría y trágica.
Un cuento de hadas increíblemente divertido que crea no sólo uno, sino varios mundos distintos -cada uno de ellos una obra de arte cautivadora- poblados por personajes memorables y un reparto de primera categoría.
Es un reto lograr una película animada que sea auténticamente tierna y vibrante sin caer en el exceso. No obstante, esta obra destaca por su narrativa sincera y la extraordinaria vitalidad de su estética visual.
Aunque las directoras logran capturar el tono y la atmósfera de la película, la historia inicia de manera prometedora, pero gradualmente pierde su dirección y se vuelve excesivamente reiterativa.
El aclamado director austríaco Ulrich Seidl presenta una de sus obras más complejas con esta intrigante exploración sobre la fe y la devoción religiosa.
Cillian Murphy ofrece una actuación excepcional. Se trata de una película que, aunque sutil, deja una huella profunda. Es íntima y cargada de emoción, manteniendo un enfoque crudo que evita la sentimentalidad.
Después de un comienzo intrigante, la película, a pesar de la impactante actuación de Jeremy Irons, se torna monótona, carece de profundidad y frecuentemente resulta tediosa.
Nora Fingscheidt realiza un notable debut en inglés. Sin embargo, el principal desafío que enfrenta es que hemos presenciado relatos pesimistas similares que han tenido un mayor impacto.
La interpretación elegante y maliciosa de Malkovich aporta un atractivo especial al filme, complementada por la dirección efectiva de Liliana Cavani y un interesante estilo nostálgico.
Una obra con una gran fuerza cinematográfica, impulsada por la controlada interpretación de Tom Hardy, que reúne una gran carga emocional que se ve intensificada por su moderación.
Ofrece muchos de los originales toques visuales que distinguen a Kitano, pero su empalagosa mezcla entre la manipulación sentimental y la comedia más torpe será difícil de digerir para muchos espectadores.
Un drama melancólico que, a pesar de su tono, ofrece reflexiones inesperadas sobre la soledad y la conexión. La narrativa de Kuosmanen destaca por su generosidad y ternura, sin caer en la sentimentalidad.
Aunque habría sido más cautivadora como un corto, este es un trabajo artesanal e imaginativo que por suerte está lejos, en estilo y sensibilidad, de los blockbuster de animación por ordenador que dominan el mercado.