'Mildred Pierce' comparte título con la película de 1945 que le valió a Joan Crawford su único Oscar, pero lo que ha realizado el director Todd Haynes con este material es completamente diferente y definitivamente algo que no se debe pasar por alto.
'Fleming' ofrece algunos momentos destacados, aunque son escasos y distantes entre sí. El cuarto episodio, que es el mejor de la serie, requiere atravesar los tres anteriores para disfrutarlo plenamente.
Un buen misterio televisivo. Más allá de la resolución del misterio, el placer duradero de 'Endeavour' proviene de los pequeños toques de carácter que anticipan al icónico Morse interpretado por John Thaw.
Debería haber más misterio sobre lo que hace que Betty y Kent sigan juntos, pero sabemos demasiado. La transparencia psicológica de estos dos destruye todo el potencial que la serie pueda tener en su concepto.
Es emocionalmente cruda y desgarradora, con una belleza singular y horrenda. Te conmoverá, te dejará agotado y, casi de manera paradójica, te entusiasmará hasta donde un drama de televisión puede hacerlo.
'The Americans' saca provecho de las convincentes interpretaciones de sus actores, pero es el concepto y el guión de Weisberg lo que hace de la serie algo más que un 'mero' thriller de espionaje
La calidad del guion de Smith se ve apoyada con eficacia por la dirección de la serie. 'The Assassination of Gianni Versace' es más que una historia sobre un perdedor que asesina.
El guion es extraordinario. Entre los muchos elementos de 'Unabomber' que la hacen destacar está el cuidado con el que se crea y se representa a Kaczynski.
Sevigny es la razón principal para ver 'Those Who Kill', pero si los guiones siguen estando tan cuidadosamente elaborados, Sevigny habrá encontrado un vehículo digno de sus singulares habilidades.
Puede que te tome un tiempo hacer la suspensión de incredulidad para seguir sentado en el asiento viéndola, pero una vez allí, mantendrá la suficiente intriga como para hacer que 'The Artist Escape' valga la pena.
Como comedia, está marcada por sus buenas intenciones y sus malas decisiones artísticas. Gilchrist y varios actores secundarios mantienen nuestro interés y justifican una segunda temporada a pesar de sus defectos.