El piloto de 'Extant' deja más preguntas que respuestas, lo cual resulta positivo. Se han sembrado las bases del conflicto dramático, y estoy ansioso por ver cómo se desarrolla todo en el próximo episodio.
Hay mucha violencia, y una buena ración de desnudos, también contiene unas interpretaciones excelentes, pero todo ello se ve debilitado por una dirección y un guión pesados y prepotentes.
'The Strain' es una serie entretenida, pero no logra alcanzar las expectativas que se tenían al ser una creación de Guillermo del Toro y FX. En ambos casos, realmente se esperaba algo más impactante.
Las interpretaciones son sosas y robóticas, careciendo de interés. Es evidente que estos actores fueron elegidos más por su apariencia que por su capacidad actoral.
A pesar de que el guión no es tan memorable como el del filme de Tarantino, es fiel a los acontecimientos de la película, así como a la mezcla de violencia exagerada [y] diálogos a lo dibujos animados.
Por ahora los problemas de credibilidad no importan demasiado porque estamos más interesados en los personajes, que quizás no sean del todo creíbles, pero que están bien documentados de la obra maestra de Hitchcock de 1960.
Los dos episodios disponibles colocan las piezas en su lugar con eficiencia. La serie fue creada por Rene Balcer, cuyo equipo de guionistas realiza un excelente trabajo para que todo se sienta auténtico.
Un documental significativo. Una sofisticada carta de amor de Apatow a su amigo y mentor. La película está repleta de observaciones perspicaces sobre la figura de Shandling.
Informativo, pero no demasiado bien hecho. A veces Kidel logra aprovechar los clips de distintas películas de Grant, pero en otras ocasiones parece perder completamente el rumbo.
El guión de Morgan es magistral, mostrando un profundidad, unos matices y un sentido del detalle para tejer esta historia consistente y agudo, pero quizás aún es más loable su habilidad para permitir que el público llegue a su propia comprensión de los personajes.
'All the Way' presenta actuaciones sobresalientes, destacándose la de Cranston. El guión aborda de manera casi perfecta las complejidades del personaje de Johnson.
Es posible que una interpretación aceptable podría haber remendado algunas de las cavernosas inconsistencias en la caracterización de Zelda, pero el trabajo de Ricci es abominable.
Sinatra continúa siendo inalcanzable para cualquier documental, excepto cuando interpreta sus canciones. La narrativa corre el riesgo de volverse una hagiografía.