No hay nada particularmente creíble, ni tampoco memorable, pero está hecho con suficiente energía y humor para convertirla en un disfrutable entretenimiento nocturno.
Las películas de Cattet y Forzani destacan por su meticulosa dedicación y atención a los detalles. Sin embargo, las incómodas preguntas sobre su función y objetivo continuarán generando divisiones entre los espectadores.
Genera una crítica alternativa que conserve el sentido. Se le confiere una absorbente sensación de apremio y se queda corta cuando intenta captar un grado similar de trágico sacrificio parental, funcionando mejor en el suspense directo de su primera mitad.
Es un desastre enérgico y agotador en el que una trama coherente y personajes creíbles no entraban en el abarrotado menú. Es estúpida y roza el sinsentido.
Aquellos que esperan pasar un buen rato viendo saltar chispas o disfrutar de momentos divertidos se sentirán desilusionados con esta secuela, que resulta ser sorprendentemente débil.
Una secuela que es tan buena como la original, casi de forma idéntica. Es lo suficientemente inteligente y seria para darte el escapismo que necesitas.
Una combinación desorganizada de comedia, terror y crítica social. La forma en que aborda la hipocresía religiosa resulta fallida, llevando a que la película se convierta en una mera caricatura.