Un documental que, a pesar de su profundidad, resulta dinámico y entretenido, logrando una mayor accesibilidad gracias a ciertas dramatizaciones que enriquecen la experiencia.
Esta película, aunque modesta, se presenta de manera hábil y con un enfoque audaz. Aquellos que esperen una narrativa más convencional podrían sentirse frustrados o aburridos por su ambigüedad y estilo poco convencional.
Lo que aparece en pantalla es más cómico que terrorífico. Los actores no están lo suficientemente bien dirigidos como para suavizar los momentos más inverosímiles.
El ingenio y la imaginación de Nina Paley enriquecen tanto la experiencia que resulta inapropiado reclamar que su segundo largometraje se asemeja más a una bandeja de canapés que a una comida sustancial.
Un elenco repleto de grandes nombres y una producción deslumbrante resultan ser contraproducentes, restando fuerza a los aspectos destacados de la obra original.
Madonna sigue empeñada en realizar películas, a pesar de que está claro que este es un ámbito donde su presencia no genera interés ni para el público ni para los críticos.
Esta nueva versión de la historia de amor, venganza y traición, aunque elegante, presenta un enfoque extraño. No logra ser un gran éxito, pero tampoco resulta tan mala como para evitar su visualización.
Un cálido y agradable estudio sobre un personaje dual, cuya mezcla de elementos cómicos y serios debería recibir las buenas críticas necesarias para reforzar sus mediocres perspectivas comerciales.
Es un filme que se presenta de manera ordenada y cuenta con actuaciones aceptables que mantienen el interés durante 90 minutos. Sin embargo, carece de originalidad y no logra crear la tensión o credibilidad necesarias.