Desde sus primeras imágenes, la película irradia una autoconfianza y un aire único que hacen presagiar una experiencia especial. A diferencia de sus personajes, la trama tiene claro su rumbo.
Una película que se queda en el término medio. No es especialmente memorable, pero tampoco resulta un desastre. Su desarrollo mantiene el interés sin llegar a ser cautivador.
Sin el humor y la sofisticación que caracterizan a 'Casino Royale', 'Quantum' se siente vacía. Su trama resulta básica y algo extravagante, careciendo del estilo renovado que se esperaba.
Menos llamativa y 'manga' que la original, con un tono más serio y un argumento algo más simple, la película decepcionará a aquellos que busquen una ración de acción más grande que la original.
Lo que podría haber sido un viaje con baches se convierte en arcos narrativos más satisfactorios gracias a la dirección fluida de Vallée, el buen montaje de Jill Bilcock y Matt Garner y especialmente la banda sonora de Ilan Eshkeri.
Un tributo astutamente divertido, completamente original y de gran corazón al poder de los atributos básicos humanos como la memoria, el amor y el perdón.
Bertrand Tavernier transforma un tema que podría resultar sombrío en un homenaje a los valores comunitarios, ofreciendo una experiencia cálida, frecuentemente inspiradora y profundamente emotiva.
La película presenta ciertos momentos impactantes, sin embargo, las locaciones y su estilo visual agitado pueden llegar a incomodar a una buena parte del público.
Transmite originalidad y anarquía. Un retrato de la juventud furiosa que es tan hipnótico como exasperante. No gustará a los que no toleren su toque nihilista.
La premisa sencilla se enriquece gracias a las sólidas actuaciones y a una travesía física que resulta más cautivadora que la profundidad emocional de los protagonistas.