La audaz exploración de Ava DuVernay sobre la historia de las castas es desafiante y ambiciosa, logrando captar la complejidad del tema de manera impactante.
Por desgracia, el film se transforma en un thriller genérico y manipulador sobre la desaparición de una persona. A pesar de ello, Chaganty logra crear una tensión persistente a lo largo de la trama.
Por desgracia, a pesar de los intentos de capturar la magia del mundo de Poe, la película parece estar como los cadáveres de su historia: fría, sin vida y sin pulso.
Las elaboradas secuencias visuales, junto con las interpretaciones exageradas y un tempo intencionalmente pausado, restan fuerza a la complejidad emocional de los personajes.
Suma puntos por su consistencia. Su enfoque intenso en la relación íntima entre John, Allison y su hijo diabético Nathan no suele ser habitual en este tipo de films.
Un impresionante despliegue de persecuciones, tiroteos, combates cuerpo a cuerpo y carreras a pie, todo editado con una precisión que amplifica el impacto de cada acción.
El mundo de 'My Old Ass' destaca por su autenticidad, gracias a la manera astuta y empática en que aborda las complejidades emocionales de sus jóvenes personajes.
El sólido reparto y los detalles sensoriales logran sostener la película, pero me habría encantado que se profundizara más en la psicología de los personajes.
La película de John Crowley minimiza las brillantes actuaciones naturales de Florence Pugh y Andrew Garfield, al avanzar a través de la línea temporal de la historia sin una lógica clara, lo que afecta su ritmo.
Al inicio, la secuencia continua tiene un efecto llamativo, pero con el tiempo se convierte en un elemento que refuerza la atmósfera cada vez más asfixiante de la película.
Es evidente que Bullock y Tatum dominan el escenario, pero sus actuaciones resaltan que incluso con una buena química, un guion mediocre tiene sus límites.