La película de Yuasa resulta revitalizante a pesar de sus elementos visuales poco pulidos. Sin embargo, se torna desconcertante por la continua ampliación de su mitología.
Un documental poderoso que aborda tanto los años de la ocupación nazi como la época de su realización, además de resonar con cuestiones contemporáneas.
El no reconocer los agravios de Escocia hacia Inglaterra contribuye a una imagen distorsionada de este último, presentándolo como la autoridad moral y guardián del mundo.
La audaz exploración de Ava DuVernay sobre la historia de las castas es desafiante y ambiciosa, logrando captar la complejidad del tema de manera impactante.
Por desgracia, el film se transforma en un thriller genérico y manipulador sobre la desaparición de una persona. A pesar de ello, Chaganty logra crear una tensión persistente a lo largo de la trama.
Por desgracia, a pesar de los intentos de capturar la magia del mundo de Poe, la película parece estar como los cadáveres de su historia: fría, sin vida y sin pulso.
Las elaboradas secuencias visuales, junto con las interpretaciones exageradas y un tempo intencionalmente pausado, restan fuerza a la complejidad emocional de los personajes.
Suma puntos por su consistencia. Su enfoque intenso en la relación íntima entre John, Allison y su hijo diabético Nathan no suele ser habitual en este tipo de films.