Tiene un arranque simpático. Sin embargo, la situación se complica cuando la película intenta volverse seria. Sus responsables se enfocan en intensificar el drama e intentan, sin éxito, mitigar los clichés presentes en la historia.
Se distingue por su claridad y por no temer la dilación, ya que no hay tantas películas que exploren la maternidad de una forma tan seria, sólida, bella y alejada de juicios y lágrimas.
García busca ir más allá del personaje y crear una narrativa más profunda, pero no logra hacerlo con éxito. Las conexiones entre los personajes no están bien desarrolladas y algunas resoluciones parecen forzadas.
David Oelhofen combina en el destacado western 'Lejos de los hombres' dos elementos que rara vez se encuentran juntos: la delicadeza y la contundencia.
Es una de las películas que mejor han descrito lo que significa envejecer, tanto física como mentalmente, tanto para quienes lo viven como para quienes observan de cerca la decrepitud.
Es una película hermosa. Técnicamente es impecable, con un tono peculiar que aporta a la experiencia. Puede que precisamente ese tono extraño sea uno de los atractivos, ya que la película logra encontrar el encanto y la emoción en lo inesperado.
Rodada y puesta en escena con suma elegancia, brillantísima en su escritura e inesperadamente divertida, una película espléndida sobre los mecanismos de la ficción.
El filme posee el encanto de lo exótico y un agradable tono de aventura clásica. Sin embargo, es complicado pasar por alto sus imperfecciones. Estas se centran principalmente en ciertos desajustes emocionales.
A pesar de algunos excesos emocionales propios del melodrama, esta película propone la urgencia de abandonar la narrativa única para evitar que la ley del silencio vuelva a predominar.
Maravillosa comedia de James Franco que aborda la producción de 'The Room' (2003), considerada la peor película de la historia. Adoro la obra de Tommy Wiseau.
La autora formula una denuncia frontal, vehemente y extrapolable a otros lugares y contextos. Su mensaje es directo, lo que tiene un lado bueno y otro menos bueno. El lado menos bueno es la tendencia a la reiteración y al subrayado.
Su valor va más allá de lo original del argumento y la fascinante representación visual del mismo, dos cosas por las que la película de Valdimar Jóhannsson ya merece elogio.
Una obra con una puesta en escena impecable y minuciosa. Sin embargo, el retrato de las emociones es algo superficial y carece de la intensidad de los grandes romances del cine.
La solemnidad de la película se traduce en una elegancia fría que, en ocasiones, no coincide con las emociones de la historia. Sin embargo, resalta por su locuacidad y humanidad, especialmente a través de la interpretación de Ian McKellen.
De una forma sofisticada y brillantísima, el cineasta convierte ese conflicto de egos en un tapiz insólito de personajes y relaciones humanas ambientado en la ciudad de Asteroid City. Y allí hace su magia.