A pesar de un giro novedoso -la narración autobiográfica del propio caballo-, la película de Thompson es como esos especiales infantiles de la televisión pública que obligas obedientemente a ver a tus hijos.
Un fracaso de dimensiones épicas. Esta aventura de terror repleta de desiertos y momias (...) patina y chirría estrepitosamente durante dos interminables horas.
No hay ni una tonalidad arbitraria en la película. En términos puramente estéticos, 'Raise the Red Lantern' es impresionante. Tiene una cualidad agobiante que resulta apropiada.
Suceden muchas cosas. Los Coen son hábiles en crear situaciones intrigantes y saben mantener la atención del espectador con un constante dinamismo en la trama.