Con esa mirada única y esa sensibilidad singular para captar pequeños grandes momentos, detalles y observaciones que alcanzan luego dimensiones insospechadas, Moselle nos sumerge en un universo irrepetible y fascinante.
Es un cuento de hadas demodé, tragicómico, agridulce, triste y bello a la vez, como el tema homónimo de Van Morrison que le da título y acompaña los momentos finales de la película.
Narrada con una delicadeza y sensibilidad poco frecuentes, se trata de un retrato sobre la identidad, el deseo y la búsqueda de la libertad y el cambio en un ámbito dominado por la represión.
Una comedia de enredos muy divertida que evoca el espíritu de una road movie feminista similar a Thelma & Louise, logrando una buena combinación de provocación y reivindicación del empoderamiento femenino.
Descubrimiento, construcción de la identidad, lealtades, amores y un toque de fantasía y pesadilla. Tópicos que Raya Martin aborda con cierta habilidad, aunque sin sobresalir ni explorar nuevas facetas en su autoría.
En poco tiempo, Matzkin logra transmitir los profundos cambios físicos y emocionales de los personajes. Lo hace con total convicción, utilizando las herramientas más puras del cine, sin imponer su mensaje y, por supuesto, con mucho amor.
Si la premisa no resulta particularmente atractiva o sorprendente, es justo destacar que se aprecia el amor de Landon por el cine de terror y las comedias de secundaria de las décadas de los 70, 80 y 90.
'Cowboys de Filadelfia' brilla cuando se desarrolla de manera más anárquica y pierde parte de su fuerza y atractivo cuando se presenta de forma más estructurada y controlada, dominada por los giros del guion.
Se exponen el fuerte grado de descontención en el ámbito familiar y el constante bullying que sufre en la escuela. La película es provocativa y por momentos incómoda.
Entre pegadizas cumbias y vallenatos, Frías de la Parra crea una película que, a pesar de momentos fascinantes, también se siente hostil, sórdida y desgarradora. Su sensibilidad le permite esquivar el pintoresquismo, lo que enriquece la experiencia.
Lifshitz registra todo con naturalidad, sensibilidad, respeto y convicción, ofreciendo así un retrato sobre los múltiples y profundos cambios que se producen durante la pubertad.
Un film subyugante en su incursión en el género de aventuras, el terror y el drama. Una mirada distinta, incómoda y sin concesiones a la violencia de una guerra civil.
Se trata de un film bastante compacto, intenso y provocador. No muestra el sentimentalismo de algunas de sus películas recientes, aunque el desenlace no alcanza el nivel esperado en la trayectoria de estos dos maestros.
Sin llegar al recurso del golpe bajo ni al regodeo en la crueldad, Nito se adentra en una tendencia casi ineludible del cine contemporáneo de su país: arrasar con cualquier indicio de triunfo del humanismo y de una salida posible.
El mayor logro de Gavron radica no tanto en las problemáticas ya tratadas en otros films ingleses, sino en la naturalidad, el encanto y la empatía que emanan estas jóvenes, muchas de las cuales son actrices no profesionales.