'El hoyo' no se limita a ser solo un ejercicio estético o un despliegue de gore. Ofrece una provocación que invita a reflexionar sobre la solidaridad en nuestra sociedad. Es una obra que fusiona el cine de género con un fuerte mensaje político.
Épica de aventuras con dos perspectivas que oscilan entre el científico y el indígena. La narrativa evita el paternalismo y la manipulación, centrándose únicamente en la lucha por la supervivencia.
El filme presenta algunas secuencias de acción bien ejecutadas y genera bastante tensión. Sin embargo, se siente un exceso de simbolismo patriótico y la influencia de la paranoia generada después del 11 de septiembre.
El film se siente excesivamente académico y serio, careciendo de la tensión y dinámica que este tipo de narrativas requiere. No es una mala película, pero acaba dejando una sensación de insatisfacción.
'Zama' es una obra excepcional en la que Martel se apropia completamente de una novela considerada difícil de adaptar, escrita por Antonio Di Benedetto.
La autocomplacencia del film convierte lo que comenzó como una entretenida mezcla de romance, comedia y ciencia ficción en una obra pretenciosa que, al final, se siente bastante superficial.
Una película impactante en lo visual, pero que no siempre logra sostener la tensión y el interés por ciertos esquemas que se reiteran más de lo necesario.
Una película profundamente polarizante y ambiciosa, que recurre a tácticas manipuladoras en su narrativa. Su estilo y ejecución pueden hacer que uno considere a Alejandro González Iñárritu como un digno sucesor de Robert Bresson.
Genera sensaciones contradictorias: a veces parece que se está ante dos genios brillantes y originales, pero en otras ocasiones se percibe como algo absurdo y ridículo.
La película logra equilibrar dos niveles de interpretación: uno que se centra en la impresionante animación digital y las secuencias de acción, y otro que conecta de manera más sutil con los adultos.
Una película tanto entrañable como emotiva, que destaca por su excepcional desarrollo de diálogos, evocando el estilo del Mumblecore estadounidense y el cine de John Cassavetes.
En este juego de capas superpuestas, el director y su colaboradora Jenny Slate intentan crear algo encantador y adorable, pero su constante deseo de agradar a todos puede resultar contraproducente en ciertos momentos.
A pesar de utilizar elementos y conflictos familiarizados en el cine, Ball logra manejar de manera efectiva la tensión y suspenso, tanto en la interacción del grupo como en las secuencias de acción.