Es difícil no emocionarse con la tristeza que invade a la pareja al recordar a la niña. En este sentido, los codirectores optan por un ingenioso uso de las sombras para transmitir los sentimientos.
La película presenta una energía innegable, destacando la habilidad cada vez mayor del director chino para ajustar las secuencias, donde la escenificación se fusiona con la narrativa.
Es un retrato desgarrador y desolador sobre el ciclo de violencia, una suerte de sino trágico que parece condenar a generación tras generación, incluso dentro de una misma familia.
La película presenta momentos de lentitud con una serie de situaciones acumulativas. Es un deleite para los aficionados al género, aunque puede resultar un poco pesada en sus dos horas de duración para los más jóvenes.
Un film que se enorgullece de su grandilocuencia y su esencia de clase B. Al aceptar sus códigos y adentrarse en su particular universo, la narración logra captar la atención y resulta bastante entretenida.
Es una comedia sutil que se enfoca en generar extrañeza. Nos ofrece una mirada íntima a los elementos tragicómicos y absurdos que surgen de eventos de tal magnitud.
Es un compendio, un reciclaje, una variante y una relectura de las obsesiones de un director que, en menos de 19 minutos, es capaz de construir un universo propio, reconocible y único a la vez.
El resultado artístico de la fusión de las visiones de estos dos cineastas es excepcional. Se presenta como una experiencia climática, cautivadora y envolvente.
Un relato que revela claros elementos autobiográficos. A través de una mezcla de tristeza y frustración, se entrelazan lirismo, belleza y emoción, creando un impacto profundo en el espectador.
Es aburrida, carente de originalidad y se siente como si hubiera sido creada sin esfuerzo. Presenta una serie de elementos torpes y fórmulas gastadas, explorando rutas que ya han sido recorridas de manera más efectiva en el pasado.
Un emocionante film de supervivencia que rinde homenaje a los grandes del cine como Alfred Hitchcock, Francis Ford Coppola y Michelangelo Antonioni. Cada referencia se siente como un tributo a su maestría en la narrativa visual.
Un intrigante thriller paraguayo que sorprende por su profesionalismo. Utiliza de manera excepcional las vastas y sombrías locaciones reales, lo que añade una atmósfera única a la historia.
Estamos ante un film que se disfruta en el momento pero se desvanece rápidamente, un thriller ligero y momentáneo, realizado con destreza y eficiencia.